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ENTREVISTAS FADMES. Alba de Mendiolagoitia: “La montaña es un lugar donde aprendes sobre tí misma, donde cada cima y cada kilómetro te enseñan a ser constante, disciplinada y a disfrutar del camino”

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Miércoles, 18 de marzo de 2026

Asturiana con raíces andaluzas, Alba de Mendiolagoitia Díaz es una de las grandes promesas de la FADMES en Carreras por Montaña. Desde hace tres años vive en Jerez y pertenece al Grupo Alpino Benalmádena. Desde hace unos años ha sido asidua a las convocatorias de la FEDME para formar parte de la selección de jóvenes, y de la Federación Andaluza para la selección autonómica. Su primer Mundial marcó “un antes y un después”.  En 2026 hay un giro en su planificación deportiva al ser su primer año como corredora en categoría absoluta. Pasado el periodo de transición “por el cambio radical, pero necesario” que supuso su traslado de Asturias a Andalucía, Alba se marca nuevos horizontes en su vida. Finalizados sus estudios de Turismo, ahora “estoy centrada en preparar mis oposiciones, mientras intento compaginarlo también con un máster en la Universidad de Sevilla”. “Construir una buena vida laboral que me permita seguir disfrutando del deporte como lo que siempre ha sido para mí: una pasión y un hobbie que me llena muchísimo. Al final, lo más importante para mí es poder vivir, disfrutar del camino y ser feliz”, asegura. Y tiene claro que “La montaña es un lugar donde aprendes sobre tí misma, donde cada cima y cada kilómetro te enseñan a ser constante, disciplinada y a disfrutar del camino”.

Hablemos de tus inicios en las Carreras por Montaña. Cómo, por qué y a qué edad Alba de Mendiolagoitia elige esta modalidad deportiva.

Empiezo en esta disciplina desde pequeña. Al principio acompañaba a mi madre en sus aventuras: mientras ella corría ultras, yo la esperaba en los distintos avituallamientos preparada para ayudarla en lo que hiciera falta. Muchas veces, mientras la esperaba, yo misma me iba caminando de “exploración”, siguiendo las balizas hasta encontrarme con ella. Tuve la suerte de vivir muy de cerca lo que para mí fue la “época de oro” del trail, cuando todo era todavía muy puro. Desde entonces supe que de mayor quería formar parte de ese mundo.

A los catorce años decidí probar mi primera carrera de trail para ver si realmente me gustaba, aunque en el fondo ya sabía que sí. Después de esa experiencia quise seguir, y con quince años ya hice mi primer pequeño calendario de carreras intentando compatibilizarlo con el atletismo. Empecé casi jugando más que entrenando, pero en carrera me transformaba: salía mi lado más competitivo y ni siquiera parecía la misma persona.

Un año después, por suerte o quizás por destino, me clasifiqué para mis primeros Mundiales juveniles con la selección española. Aquello marcó un antes y un después para mí. Pensé que, aunque quizá no tuviera tanta calidad como algunas compañeras, también podía estar delante. A partir de ahí mi objetivo cada temporada era intentar volver a un Mundial, y así llegaron también varios títulos nacionales. Sinceramente, llegué mucho más lejos de lo que había imaginado.

Desde muy pronto has destacado en competición. En Asturias, de donde eres, cómo se viven los deportes en la naturaleza y las carreras por montaña.

A pesar de su orografía, la población asturiana vive de espaldas a la montaña. No pasa como en el país vasco que tienen mucha tradición de llevar a los niños desde que son pequeños. Lo que sí hubo siempre fue un grupo pequeño, pero muy compactado, de amigos que salían a entrenar a la montaña. Así es como poco a poco se ha ido pasando la afición con el único aprendizaje de esos amigos ya experimentados. A raíz de la pandemia la situación en Asturias cambia y es entonces cuando si se puede ver un grupo más nutrido de corredores mucho más jóvenes y mucho mejor preparados.

Allí tuviste algún club en el que se trabajara en esta modalidad o desarrollara labores de formación deportiva a través de alguna escuela de jóvenes de CxM.

No. Cuando yo comienzo, la tecnificación infantil estaba mucho más avanzaba en otras comunidades que en Asturias. Lo poco que yo aprendí, fue por lo que aprendí en mi casa. Tuve la suerte de observar la tecnificación de otras Comunidades y como ya he dicho, seleccionada a nivel nacional desde los 16 años, aprendí mucho en la selección española.

Y desde hace tres años te trasladas de extremo a extremo de España, de Asturias a Andalucía y en concreto a la provincia de Cádiz, a Jerez.

Si, ha tocado adaptarse a la nueva realidad. Cádiz no es una provincia con mucho desnivel.

Cómo has afrontado ese cambio, qué diferencias has percibido entre Asturias y Andalucía a nivel general y deportivo.

Ha sido un cambio bastante radical, pero también muy necesario. Estos tres años me han servido para crecer mucho como persona, y al final eso es lo más importante. A nivel deportivo, Andalucía me acogió incluso antes de que me mudara. Aquí, empecé a sentirme valorada y cuidada como atleta. Tanto la selección como el equipo siempre me han tenido en cuenta y eso es algo que agradezco muchísimo.

En lo personal, el primer año sí fue un poco más complicado. Me mudé a la otra punta del país, a Jerez, sin conocer prácticamente a nadie. Poco a poco fui haciendo amigos en la universidad y también a través de las carreras. Gracias a eso pude ampliar mi grupo y sentirme mucho más integrada aquí. Mis raíces son de Asturias, pero hoy en día siento que Andalucía es también mi casa, el lugar de nacimiento de mi abuelo paterno.

Vives en Jerez, pero tu club es malagueño, el Grupo de Montaña Alpino Benalmádena. Cómo se produce y por qué tu elección por el club costasoleño.

A finales de 2022 me planteé cambiar de club porque ya tenía en mente mudarme a Andalucía. Me habían hablado muy bien del Alpino Benalmádena y, además, su presidente, Rogelio Macías, había sido mi seleccionador nacional. Le escribí un mensaje contándole mis planes y también con la idea de que, si no encajaba en el club, no pasaba nada. Pero desde el primer momento me abrió las puertas del equipo y me hizo sentir acogida. Gonzalo Zea más que un directivo es parte de la familia. El apoyo a todos los niveles, tanto personal como deportivo es indiscutible. Desde entonces estoy muy orgullosa de poder llevar los colores del Alpino y pelear por ellos.

No sé si habrás tenido algún referente. Si es así, cuál han sido en tu caso y por qué.

Creo que el gran referente para casi todos los que amamos la montaña es Kilian Jornet, siempre me ha fascinado su forma de entender la montaña. Todo lo que ha hecho, tanto a nivel deportivo como humano, representa un poco el sueño de cualquier trailero. Pero también he crecido admirando a muchas grandes figuras del trail, tanto nacionales como internacionales. Corredoras como Gema Arenas, Oihana Kortazar o Uxue Fraile han sido siempre referentes muy cercanos, y a nivel internacional atletas como Emelie Forsberg o Anna Frost marcaron una época. Por eso, a día de hoy poder decir que he competido y hasta compartido podio con algunas de ellas es algo que todavía me cuesta creer. Son de esas cosas que, cuando empezabas siendo una niña que pedía fotos en las carreras, ni siquiera imaginabas que algún día podrían pasar.

Alba, cómo te has planteado, planificado esta temporada. ¿Tienes entrenador?

Mi objetivo esta temporada es consolidar mi cuerpo y preparar bien las distancias que se exigen en la categoría absoluta, al ser mi primer año. Le doy prioridad a los Campeonatos de España, porque son los que te dan un título oficial como atleta y, además, pueden abrirte puertas en tu carrera deportiva. Mi entrenador me ayuda a planificar los entrenamientos y a ajustar la carga según mi estado físico y los objetivos de cada competición. Esto me permite avanzar de forma progresiva, evitando lesiones y maximizando mi rendimiento.

Cuáles son entonces tus objetivos en 2026

Este año más que centrarme en resultados, tengo que centrarme en asimilar las distancias que se exigen en las categorías absolutas. Construir una base, afianzarla y seguir evolucionando.

¿Y a medio-largo plazo?

A medio plazo, aunque me gustaría seguir planificando temporadas como hasta ahora, mi objetivo prioritario es encontrar una salida profesional. Pienso que una vez conseguida, me permitirá saber de cuánto tiempo libre dispongo para seguir evolucionando como deportista. No quiero renunciar al deporte, pero por mi edad es lógico ir buscando mi independencia económica.

Practicas carreras por montaña, pero algunos más de montaña u otros deportes.

Desde los nueve años practico atletismo. Cuando empecé en el trail, alrededor de los quince, lo dejé un poco más de lado, pero nunca lo he abandonado del todo. De hecho, siempre intento aprovechar la pretemporada para correr algún cross y participar también en alguna prueba de pista. Además, de forma más esporádica, dependiendo un poco de los planes que vayan surgiendo, también practico otras actividades como ir al rocódromo o nadar en la piscina. Al final intento que el deporte forme parte de mi día a día de distintas maneras, no solo corriendo por la montaña.

Cuál es tu rutina diaria compaginando estudios, entrenamientos y competiciones.

El año pasado terminé la carrera de Turismo y ahora mismo estoy centrada en preparar mis oposiciones, mientras intento compaginarlo también con un máster en la Universidad de Sevilla. Mi rutina diaria suele empezar temprano, levantándome pronto para entrenar. Después dedico la mayor parte del día a estudiar y avanzar con mis objetivos académicos que es mi mayor prioridad. Por la noche, si todavía tengo algo de energía, me gusta salir un rato a tomar algo con mis amigos y desconectar un poco. Cuando se acerca la semana de competición, adapto los entrenamientos y los fines de semana están enfocados a las carreras o a viajar para competir.

Ahora mismo mi objetivo principal es construir una buena vida laboral que me permita seguir disfrutando del deporte como lo que siempre ha sido para mí: una pasión y un hobbie que me llena muchísimo. Al final, lo más importante para mí es poder vivir, disfrutar del camino y ser feliz.

En qué momento se encuentra la disciplina de CxM en Andalucía, desde la base hasta las categorías absolutas. Se están dando pasos para reforzar esta modalidad desde los clubes con sus diferentes escuelas de jóvenes corremontañeros y corremontañeras.

A nivel general, dado que llevo poco tiempo en Andalucía, no puedo hablar con demasiado conocimiento. Si hablo desde mi experiencia en mi equipo, solo puedo decir que el apoyo es máximo hacia el corredor. Solo nos tenemos que preocupar de entrenar y competir al 100%, el equipo hace todo el refuerzo logístico y personal para que todo se desarrolle de manera cómoda y fluida. En eso si puedo decir que hay mucha diferencia en óomo se gestiona mi club a como se gestionan los clubes en Asturias.

Qué le dirías a los niños y niñas más jóvenes para que apostasen por tu modalidad o los deportes de montaña.

Les diría que la montaña no es solo deporte, es aventura, libertad y aprendizaje. Cada salida te enseña algo: a superarte, a conocer tus límites y a disfrutarlos, a respetar la naturaleza y a compartir experiencias con gente como tú. No hace falta ser el más rápido ni tener talento para empezar. Lo importante es dar el primer paso, disfrutar del camino y sentir la satisfacción de avanzar cada día un poco más. La montaña te da retos, pero también momentos únicos que no se olvidan. Si te engancha, como me pasó a mí, acabará formando parte de tu vida y te enseñará cosas que ningún otro deporte puede. Y, sobre todo: ¡diviértete mientras lo haces!

¿Algo más para concluir Alba, alguna cuestión que quisieras destacar o aportar?

Creo que lo más importante que quiero transmitir es que, para mí, la montaña siempre ha sido mucho más que un deporte. Es un lugar donde aprendes sobre ti misma, donde cada cima y cada kilómetro te enseñan a ser constante, disciplinada y a disfrutar del camino. Me gustaría que la gente, y sobre todo los jóvenes, entendiesen que no hace falta ser profesional ni ganar siempre para vivirlo de verdad. La montaña te da experiencias únicas, amigos y momentos que recuerdas toda la vida. Al final, mi mensaje es simple: haz lo que te haga feliz, disfrútalo al máximo y nunca pierdas la curiosidad ni las ganas de explorar. Porque en la montaña, como en la vida, lo que cuenta es seguir avanzando y disfrutar de cada paso.

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