Miércoles, 20 de mayo de 2026
A punto de cumplir su mayoría de edad y centrado en los exámenes de EBAU con el objetivo de lograr la máxima calificación posible para cursar grado en Medicina, María Alisa Sushch Kikgeben aún saborea la gran experiencia que ha supuesto su primera participación en un Mundial de CxM con la selección española. “No me esperaba la convocatoria en absoluto. Me quedo con todo lo aprendido durante esos días. Competir a ese nivel te hace darte cuenta de muchos detalles y también te motiva muchísimo para seguir entrenando y evolucionando”, asegura. “Ojalá pueda volver a formar parte de la selección el año que viene, porque ha sido una experiencia inolvidable”, afirma. Es una ‘todoterreno’. María Alisa ha practicado y competido a nivel nacional e internacional en varios deportes. Desde los tres años no ha parado. “Mis inicios nacen sobre todo de una curiosidad muy natural de cuando eres pequeño: las ganas de moverte, de estar al aire libre, de descubrir cosas nuevas y de disfrutar con los amigos”, subraya. Ha pertenecido a varios clubes, y cada uno le ha aportado cosas diferentes, “pero al final, puedes tener muy buenos entrenamientos, pero si no existe un buen ambiente, compañerismo y ganas de disfrutar, es muy difícil mantenerse motivado durante tantos años”, reflexiona. Y tiene claro que “la montaña enseña muchísimos valores: esfuerzo, respeto, humildad, compañerismo y capacidad de superación. Y lo más importante es que cada uno puede vivirlo a su manera, ya sea compitiendo o simplemente disfrutando del camino”.

Hablemos de tus inicios en las Carreras por Montaña. Cómo, por qué y a qué edad optas por esta modalidad deportiva, o el deporte en general.
Empecé en las Carreras por Montaña cuando estaba en primero de infantil primer año en donde me seleccionó la FADMES para representar Andalucía en el campeonato de España, aunque el deporte ha formado parte de mi vida prácticamente desde siempre. Con tres años ya hacía natación y taekwondo, y a los seis comencé en triatlón, además de probar muchas otras disciplinas a lo largo del tiempo. Creo que mis inicios nacen sobre todo de una curiosidad muy natural de cuando eres pequeño: las ganas de moverte, de estar al aire libre, de descubrir cosas nuevas y de disfrutar con los amigos. Para mí, al principio todo era un juego. Me encantaba experimentar la naturaleza, pasar tiempo fuera de casa y sentir esa libertad que te da el deporte. Con el paso de los años, esa diversión se fue transformando también en disciplina, compromiso y pasión por mejorar, pero sin perder nunca esa esencia inicial de disfrutar de lo que hago. Al final, el deporte me ha dado muchísimo más que resultados: me ha enseñado hábitos, valores y una nueva forma de entender la vida.

La verdad es que has tenido una gran progresión y evolución en muy poco tiempo y a tu corta edad. A qué crees que es, tu trabajo, tu adaptación al medio, tu formación inicial y otro tipo de competiciones y deportes, …
Sinceramente, creo que no hay una única razón. La evolución de un deportista es el resultado de muchos factores que se van sumando con el tiempo. Evidentemente está el trabajo diario, la constancia en los entrenamientos y todo el aprendizaje acumulado durante años, al fin y al cabo, entreno 7 días a la semana en donde mis “descansos” constan de una sesión de natación y fuerza. Pero también influyen muchísimo el entorno y las personas que te acompañan en el camino. He tenido la suerte de aprender de entrenadores muy distintos, cada uno aportándome algo importante. Emilio Fernández en triatlón, Juan Águilas en ciclismo, Pablo Martínez y actualmente Raúl López “Kapurro” y mis técnicos Rafa Arroyo, David Ramos y Manuel Cuesta. Cada uno me ha ayudado a crecer no solo a nivel deportivo, sino también personal. Además, considero que haber practicado muchas disciplinas desde pequeña me ha dado una base muy completa. Cada deporte te enseña algo diferente: disciplina, técnica, capacidad de adaptación, trabajo en equipo etc. Todo eso luego acaba sumando.

Y llega un momento en el que hay que tener la cabeza fría para tomar decisiones.
También he aprendido que la mentalidad es clave. Con el tiempo entiendes la importancia de valorarte, de aceptar las derrotas, de aprender de los errores y de marcarte objetivos realistas. El deporte de alto nivel no consiste solo en ganar, sino en saber evolucionar y mantenerse constante incluso en los momentos difíciles. Y, por supuesto, todo esto no sería posible sin el papel fundamental de mis padres. Su apoyo ha sido constante desde el primer momento, tanto a nivel emocional como logístico, acompañándome a entrenamientos, desplazamientos y competiciones, y estando siempre presentes en todo el proceso.

Desde las edades iniciales en competición, has ido destacado. En tu club cuidan el trabajo de los y las deportistas de base. Qué nos puedes comentar de esa labor.
La verdad es que no diría que siempre he destacado. De hecho, cuando empecé, mi objetivo era no quedar última. Pero nunca me rendí, y creo que esa constancia ha sido una de las claves que me ha permitido llegar poco a poco a cumplir objetivos que antes veía muy lejos. Algo muy importante en mi camino ha sido encontrar personas que realmente aportaran algo positivo, no solo a nivel de entrenamientos, sino también humano. A veces se piensa que lo único importante es entrenar más o mejor, pero el apoyo emocional y la confianza que te transmite un entrenador también marcan muchísimo la diferencia, especialmente cuando eres joven. Cada persona que ha aparecido en mi trayectoria me ha dejado un aprendizaje importante. Y actualmente estoy muy agradecida a Raúl López por ese apoyo y esa cercanía que muchas veces un deportista necesita para seguir creciendo y mantener el equilibrio, tanto dentro como fuera de la competición.

Cómo consideras el trabajo que se realizan en las diferentes escuelas o clubes deportivos en su parcela de formación, porque estáis saliendo muchas y muchos corredoras y corredoras.
Creo que cada club y cada escuela tiene su propia manera de trabajar y su propia filosofía, pero algo que considero fundamental es crear un ambiente sano y motivador. En mi caso, tanto el Montilla-Córdoba Triatlón, como el Tenerife Bike Point y el Club Nerja Atletismo me han aportado entornos muy positivos, y eso es algo que valoro muchísimo. Al final, puedes tener muy buenos entrenamientos, pero si no existe un buen ambiente, compañerismo y ganas de disfrutar, es muy difícil mantenerse motivado durante tantos años. Pienso que la base no solo consiste en formar buenos deportistas, sino también buenas personas. Cuando un club consigue que los jóvenes disfruten del proceso, aprendan valores, disciplina y se sientan apoyados, es mucho más fácil que aparezcan resultados a largo plazo. Además, hoy en día también hay más profesionalidad y más recursos en la formación desde edades tempranas. La tecnología, por ejemplo, está ayudando muchísimo a la evolución de los deportistas: desde el control de entrenamientos y recuperación, hasta el análisis de datos, la prevención de lesiones o la planificación más individualizada. Todo eso permite que los jóvenes puedan aprender antes, entrenar de manera más eficiente y entender mejor su propio cuerpo. Otro factor que considero importante es realizar una gran variedad de competiciones, ya que estas proporcionan ambiente, objetivos, estímulos y la ruptura de lo monótono de los entrenamientos.

Imagino que como deportista habrás tenido tus referentes, tanto en deportes de montaña como en otros. Cuáles han sido en tu caso y por qué.
La verdad es que nunca he tenido un ídolo deportivo concreto como tal, como a veces ocurre con mis contrincantes. Siempre me han gustado muchos deportes y he admirado a distintos deportistas por cosas muy concretas, pero nunca he sentido esa figura única de “referente” en el ámbito deportivo. Sin embargo, si tengo que decir en quién me he inspirado de verdad a lo largo de todo mi camino, sin ninguna duda es en mi padre. Para mí ha sido una figura fundamental, no solo en el deporte, sino en mi vida en general. Es la persona que ha estado desde el principio, acompañándome en cada paso, en cada entrenamiento, en cada viaje y también en los momentos difíciles. De él he aprendido valores que para mí son mucho más importantes que cualquier resultado: la constancia, la humildad, la disciplina y la forma de valorarse a uno mismo. También me ha enseñado a no rendirme cuando las cosas no salen como uno espera, a seguir trabajando en silencio y a confiar en el proceso. Muchas veces, cuando compito o cuando entreno en momentos duros, pienso en todo lo que ha hecho por mí y en el ejemplo que es. Eso me da una fuerza especial que va mucho más allá de lo deportivo. Por eso, más que un ídolo en el sentido clásico, mi mayor referencia ha sido siempre él. Y creo que gran parte de lo que soy hoy como deportista y como persona se lo debo a su apoyo constante y a todo lo que me ha transmitido desde pequeña.

Sería una grandísima sorpresa tu convocatoria con la selección española de carreras por montaña para acudir al Mundial. Cómo te llegó la noticia y qué supuso para ti.
La verdad es que no me lo esperaba en absoluto. Este año no he hecho muchas competiciones de carreras por montaña, a nivel nacional hice el Campeonato de España de Snowrunning donde logré quedar primera. Y luego fui al Campeonato de España de Kilómetro Vertical con la intención de disfrutar, competir bien y dar mi mejor versión, pero sinceramente no pensaba que podía salir de allí convocada para un Mundial. Conseguí el segundo puesto y ya estaba muy contenta con el resultado, pero cuando terminó la entrega de premios me iba de camino a casa y fue entonces cuando me avisaron de que la seleccionadora quería hablar conmigo. Ahí fue cuando me dio la noticia de que estaba convocada con la selección española. Fue un momento muy especial y muy emocionante, tanto para mí como para mis padres, porque detrás de una convocatoria así hay muchos años de esfuerzo, sacrificio y constancia. Además, significaba volver a representar a España a nivel internacional por tercer año consecutivo, algo que valoro muchísimo. El año anterior ya había tenido la oportunidad de competir y subir a podios internacionalmente en triatlón, en ciclismo y con la RFEA en Trail running, y poder repetir esa experiencia en la modalidad de CxM es algo que me hace sentir muy orgullosa y agradecida. Al final, son momentos que te hacen darte cuenta de que todo el trabajo diario merece la pena.

Y en la competición en sí, cómo la has afrontado. ¿Estás satisfecha con los resultados que has obtenido en tu primer Mundial? Entre las diez mejores, en el TOP-10 de vertical, Sky y en la Combinada. Increíble. Un sueño hecho realidad.
El simple hecho de poder participar en un Mundial ya era algo muy importante para mí. Era una experiencia completamente nueva y una oportunidad enorme para seguir aprendiendo y creciendo rodeada de deportistas de muchísimo nivel. Aun así, soy una persona bastante autocrítica y siempre intento analizar en qué puedo mejorar. Estoy contenta y agradecida por los resultados, porque objetivamente entrar en el TOP-10 mundial siendo mi primer campeonato en CxM es algo muy bonito, pero también siento que todavía tengo mucho margen de mejora. En el Kilómetro Vertical, por ejemplo, me quedé a pocos segundos del quinto puesto y creo que podía haber disputado el podio. Sin embargo, ya sabía antes de competir que el recorrido no me favorecía demasiado, porque era un circuito muy técnico, tanto en las subidas como especialmente en las bajadas, y la técnica es precisamente uno de los aspectos en los que más tengo que seguir trabajando. Aun así, me quedo con todo lo aprendido durante esos días. Competir a ese nivel te hace darte cuenta de muchos detalles y también te motiva muchísimo para seguir entrenando y evolucionando. Más que verlo solo como un resultado, lo veo como una experiencia que me ha hecho crecer como deportista y como persona.

Cuéntanos cómo ha sido tu experiencia con el grupo de la selección en la competición en sí en Croacia.
La experiencia con la selección fue increíble. Tanto los deportistas como los técnicos y la seleccionadora me hicieron sentir muy cómoda desde el primer momento. Muchos de ellos no los conocía personalmente antes del campeonato, así que convivir y compartir tantos momentos juntos fue algo muy especial. Creo que una de las cosas más bonitas de estas competiciones es precisamente el ambiente que se crea. Estás rodeada de personas que entienden perfectamente todo lo que implica este deporte: los entrenamientos, los nervios, el sacrificio y también la ilusión con la que se viven este tipo de experiencias. Durante esos días hubo un ambiente muy sano, cercano y motivador. Nunca faltaron las risas ni el apoyo entre compañeros, y eso hace que disfrutes todavía más de la competición. Al final, más allá de los resultados, son experiencias y personas que te llevas para siempre. También estoy muy agradecida con la FEDME por la oportunidad y el trato que recibí durante todo el campeonato. Y especialmente con la seleccionadora, Nuria Domínguez, que desde el primer momento fue un encanto conmigo, muy cercana y atenta en todo momento. Me hizo sentir muy integrada dentro del grupo y eso es algo que valoro muchísimo. Ojalá pueda volver a formar parte de la selección el año que viene, porque ha sido una experiencia inolvidable y me encantaría seguir creciendo y aprendiendo dentro de este equipo.
Cerca de cumplir la mayoría de edad tienes un larguísimo recorrido aún. Aun siendo tan joven, qué objetivos te marcas a corto, medio y largo plazo.
Actualmente, a corto plazo, mi principal objetivo está completamente centrado en la EBAU. En unos días me enfrento a los exámenes, así que lo más importante ahora mismo es obtener buenos resultados para poder acceder a la carrera que quiero, que es Medicina. Soy consciente de la importancia de este momento académico y estoy intentando compaginarlo de la mejor manera posible con el deporte. En este sentido, también quiero agradecer el apoyo de mis profesores, especialmente de mi tutora Ana Rodríguez, que ha sido clave para ayudarme a organizarme y poder llevar ambas cosas adelante. En el plano deportivo, de forma más inmediata, tengo como próxima competición el Campeonato de Europa de Multideporte, donde participaré en duatlón sprint, distancia estándar y cross dentro de la categoría sub-19. Es una competición importante para mí y la afronto con mucha motivación, con el objetivo de seguir aprendiendo y midiendo mi nivel internacional. A medio plazo, me gustaría volver a ser seleccionada para un Mundial con la selección española de carreras por montaña. Es un objetivo que requiere constancia, trabajo y continuidad, y en ello voy a centrar gran parte de mi planificación deportiva en los próximos meses. También tengo en mente seguir evolucionando hacia pruebas de mayor resistencia, que es un perfil en el que me siento cómoda y donde creo que puedo desarrollar mejor mis capacidades. Por eso me planteo, en el futuro, participar en ultras y también en pruebas como el Ironman.

¿Qué otros deportes practicas?
Actualmente compagino las Carreras por Montaña con triatlón, ciclismo y algunas competiciones de atletismo, disciplinas en las que también compito a nivel nacional e internacional. Desde pequeña siempre me ha gustado probar deportes muy distintos, y creo que eso me ha ayudado muchísimo en mi desarrollo deportivo. He practicado natación, taekwondo, baloncesto, gimnasia, patinaje, boxeo y muchas otras modalidades. Cada una me ha aportado algo diferente, tanto física como mentalmente. Pienso que practicar varios deportes desde edades tempranas ayuda mucho a desarrollar habilidades más completas, evitar la monotonía y aprender a adaptarse a diferentes situaciones.
Qué le dirías a los niños y niñas para que apostasen por tu modalidad o los deportes de montaña.
Les diría que se animen a probarlo sin miedo, porque es un deporte muy especial. Las Carreras por Montaña no solo consisten en competir, sino también en disfrutar de la naturaleza, descubrir lugares increíbles y vivir experiencias únicas al aire libre. Creo que hoy en día pasamos mucho tiempo rodeados de pantallas y a veces olvidamos lo importante que es conectar con el entorno natural. Este deporte te permite respirar aire fresco, desconectar, sentir libertad y compartir momentos muy bonitos con otras personas dentro de un ambiente muy sano. Además, la montaña enseña muchísimos valores: esfuerzo, respeto, humildad, compañerismo y capacidad de superación. Y lo más importante es que cada uno puede vivirlo a su manera, ya sea compitiendo o simplemente disfrutando del camino. Por eso animaría a cualquier niño o niña a probarlo, porque estoy segura de que, de una forma u otra, la montaña siempre termina aportándote algo positivo.


