Miércoles, 22 de abril de 2026
Andalucía cuenta con corredores y corredoras por montaña jóvenes de un altísimo nivel. Su trabajo marca sus señas de identidad. Como las de Carlos García Suárez (CD Sierra Nevada Trail Running), una de las más firmes promesas ‘corremontañeras’ de la FADMES. Su trayectoria ha estado avalada por una progresión permanente. Este pasado fin de semana ha estado convocado por la preselección española para llevar a cabo una concentración preparatoria para el próximo Mundial. “Ha sido una experiencia increíble y muy motivadora. Formar parte de una concentración con la FEDME es una recompensa al trabajo que venimos haciendo día a día con mi entrenador”, asegura. Desde muy pequeño, influenciado por su padre, también corredor, ha existido en su casa “una cultura de montaña muy fuerte”. Ese niño que ha tenido como referentes a deportistas del nivel de Nico Molina, Manu Anguita, García Hurtado, Sofía García o Mónica Díaz, está centrado ahora “al 100 por cien en CxM tras haber dejado el Skimo este año”. Estudiante de 2ª de Bachillerato de Ciencias Sociales, y con la selectividad en ciernes, “dedico muchísimas horas al deporte y eso requiere sacrificar mucho tiempo libre y de descanso”. A los niños y niñas les aconseja que entrenen en grupo porque “hace que todo sea mucho más divertido y se aprende el doble. Que no tengan prisa y no quemen etapas. La montaña es muy exigente y lo importante es ir poco a poco, disfrutando de cada edad y de cada distancia sin saltarse pasos”.

Hablemos de tus inicios en los deportes de montaña. Cómo, por qué y a qué edad comienza Carlos García Suárez a tener esa inquietud por la naturaleza, la montaña, …
Empecé desde muy pequeño. En mi casa siempre ha habido una cultura de montaña muy fuerte, ya que mi padre también ha sido corredor, incluso en ultradistancia, y él fue quien me transmitió esa pasión. Comencé a correr por los alrededores de Sierra Nevada y, con solo 6 años, ya entré en mi primer club, el Bicha Trail & Mountain en Granada. Desde entonces no he parado, y en 2019 logré mi primer título importante: me proclamé Campeón de Andalucía CADEBA en Sierra Elvira (Granada), compitiendo en la categoría Alevín. Ese momento fue clave porque me di cuenta de que, además de disfrutar de la naturaleza, me encantaba la competición.

Cuáles son las modalidades que practicas, porque a pesar de tu juventud ya has tenido experiencia en competición en Esquí de Montaña y Carreras por Montaña.
Practico principalmente Carreras por Montaña (CxM), que es donde estoy más centrado ahora, pero el Esquí de Montaña (Skimo) ha sido un pilar fundamental en mi formación como deportista. De hecho, formé parte del Programa de Tecnificación de Esquí de Montaña durante tres años, una experiencia que me dio una base física y técnica increíble. Sin embargo, llegó un punto en el que tuve que tomar una decisión difícil: para poder rendir al nivel que quería, no podía compaginar ambas disciplinas al 100 por cien. Este año he decidido dejar el Skimo un poco de lado para centrarme totalmente en la pretemporada de carrera y en mis objetivos en el trail, que es donde siento que puedo dar mi mejor versión ahora mismo.
Granada y Málaga, dos provincias pródigas en deportistas de montaña. A qué crees que es debido.
Es sencillo: tenemos las mejores zonas para entrenar. Granada con Sierra Nevada nos permite entrenar en altitud y con desniveles que no encuentras en otros sitios. En Málaga tienen sierras muy técnicas y un clima que permite entrenar todo el año. Cuando tienes la montaña a 20 minutos de casa, es normal que salgan tantos deportistas buenos. Además de la gran cantidad de clubes que hay y el buen ambiente montañero que se vive en estas dos provincias.

Has tenido alguna influencia de corredores y deportistas, referentes en los que te has fijado.
Andalucía siempre ha tenido un nivel altísimo, tanto a nivel nacional como internacional. Por mi parte, he tenido la gran suerte de haberme formado en grupos de mucha calidad, donde he podido aprender de cerca de auténticas leyendas como Carlos García Hurtado. Además, tener como referentes cercanos a corredores de la talla de Nico Molina o Manu Anguita, o a compañeras como Sofía García y Mónica Díaz, es una motivación extra. Ver lo que ellos han conseguido te hace creer que, con trabajo y constancia, uno también es capaz de lograrlo. Es un orgullo ver que el trail andaluz sigue en lo más alto y formar parte de ello.

Andalucía es también referente tanto en carreras por montaña como de esquí de montaña a nivel nacional, incluso a nivel internacional con varios y varias deportistas de un altísimo nivel, con campeones y campeonas del mundo y de Europa en carreras y, ahora, con una doble medallista olímpica en esquí con Ana Alonso. A crees que se debe, porque tú has vivido de cerca todo el auge de estas dos modalidades de la FADMES.
Creo que este éxito se debe a una combinación de factores. En primer lugar, por la zona privilegiada donde nos encontramos; tenemos un terreno técnico y unos desniveles espectaculares que nos permiten entrenar en condiciones muy parecidas a las que nos encontramos luego en competiciones internacionales. Además, Andalucía tiene un calendario de carreras muy potente, lo que hace que el nivel de exigencia desde las categorías de base sea altísimo. Esto ha permitido que se forme una gran cantidad de corredores con una mentalidad muy competitiva.
Carlos, llevas algunas temporadas que has demostrado tu evolución en carreras por montaña, que eres un valor en ciernes, con grandes logros a nivel nacional. Esto te ha llevado a que los técnicos de la FEDME te hayan convocado para la concentración de este fin de semana del equipo nacional de jóvenes de cara al próximo Mundial. Cómo ha sido la experiencia.
Aunque esta convocatoria no sea la definitiva ha sido una experiencia increíble y muy motivadora. Formar parte de una concentración con la FEDME es una recompensa al trabajo que venimos haciendo día a día con mi entrenador. Lo que más destaco no es solo el nivel de los entrenamientos, que es altísimo, sino el aprendizaje constante. Compartir el fin de semana con los mejores corredores jóvenes del país te permite ver cómo trabajan otros deportistas. Ir a esta concentración, te hace sentir que estás en el camino correcto y te da ese plus de energía para seguir esforzándote en cada entreno.

Quizás sea este precisamente el objetivo principal de esta temporada, no? O hay más prioridades en tu programación y calendario.
El Mundial es uno de los grandes objetivos, pero soy consciente de que para estar allí primero hay que ganarse el puesto. Por eso, mi prioridad ahora mismo es el Campeonato de España de KV de este sábado, donde busco conseguir la clasificación oficial. Más allá de eso, tengo un calendario que me motiva muchísimo. Este año voy a estar en carreras que son auténticos referentes, como Zegama-Aizkorri, la Lavaredo by UTMB y, por supuesto, la YCC de la UTMB. Son escenarios internacionales donde quiero ver hasta dónde puedo llegar y seguir ganando experiencia frente a los mejores del mundo.
Todo vendrá a través de un trabajo, una rutina y plan de entrenamiento bien marcado, con horas de diferentes sesiones. Cuál es ese plan de trabajo deportivo que llevas a cabo.
El plan de trabajo está totalmente supervisado por mi entrenador, Lorenzo Palmero, y es bastante exigente. No se trata solo de acumular kilómetros; combinamos sesiones de fuerza y movilidad en el gimnasio, que son vitales para proteger las articulaciones, con entrenos de calidad como series en llano para ganar velocidad y, por supuesto, bloques específicos de desnivel en Sierra Nevada para preparar las distintas carreras.

Y lógicamente compaginándolo con tus estudios. ¿Cómo lo haces?
Actualmente estoy cursando 2º de Bachillerato de Ciencias Sociales en el IES Hermenegildo Lanz (HLanz) en Granada. Es un año especialmente exigente por la Selectividad. Es muy complicado, porque al final le dedico muchísimas horas al deporte y eso requiere sacrificar mucho tiempo libre y de descanso.
Qué tiene la montaña, la naturaleza o el medio ambiente que cuando se descubre casi que ya no las puedes abandonar.
Para mí, la montaña es libertad pura. Lo que más me engancha es que te permite escapar del estrés diario, es un mundo aparte donde desconectas de todo. Además, es un deporte que te permite disfrutar muchísimo con los compañeros, compartiendo rutas y momentos que no se olvidan. Otra cosa que me encanta es la cantidad de posibilidades que ofrece, siempre puedes descubrir caminos nuevos y rutas diferentes, nunca te aburres. Pero a la vez, te exige estar muy concentrado; tienes que ir siempre atento a los obstáculos, a las piedras y a los cambios del terreno.

Qué nos puedes comentar de los clubes en los que has estado. Se trabaja con la cantera.
Mi experiencia en los clubes ha sido algo distinta a la habitual, yo siempre he tenido la oportunidad de entrenar y compartir grupo con gente mucho más mayor que yo. Eso ha sido clave en mi evolución, me obligó a madurar antes como deportista y me permitió empezar a asimilar distancias más largas para mi edad, siempre con cabeza y viendo cómo lo hacían los veteranos. Aprender directamente de los más mayores, escuchar sus consejos sobre cómo gestionar las carreras y ver su veteranía en la montaña me ha dado una base de experiencia que difícilmente habría conseguido estando solo con gente de mi edad. De cada club me llevo ese aprendizaje compartido y la suerte de haber tenido referentes tan cerca desde mis inicios.
Qué le dirías a los niños para que apostasen por tus modalidades o los deportes de montaña.
Les diría que se animen a probar, pero sobre todo que busquen un grupo o un club para empezar; entrenar acompañado hace que todo sea mucho más divertido y se aprende el doble. Mi gran consejo es que no tengan prisa y no quemen etapas. La montaña es muy exigente y lo importante es ir poco a poco, disfrutando de cada edad y de cada distancia sin saltarse pasos.

Algo más que quieras añadir.
Si, por último, no quiero despedirme sin dar las gracias a quienes hacen esto posible. A mis padres, por estar siempre ahí y apoyarme en absolutamente todo. A mi entrenador, Lorenzo Palmero, por estos seis años de planificación y trabajo mano a mano. También a mis patrocinadores, que me facilitan muchísimo el camino para poder competir al máximo nivel. Y en lo personal, un agradecimiento especial a mis compañeros de carreras y entrenamientos, Yeray Hernández y Mario Tejada, con quienes he compartido tantos kilómetros, y a Meriel Luján, por ser mi apoyo emocional diario y darme la estabilidad necesaria. Sin este equipo detrás, nada de esto sería igual.


