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ENTREVISTAS FADMES. JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ PEREDA: “Cuando el deporte se abre a todos, cambia vidas y derriba barreras”

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Miércoles, 12 de noviembre de 202

Convive desde su nacimiento con el Símdrome de Usher y desde hace 11 años se le produjo una pérdida de visión más rápida. En la clasificación deportiva, pertenece a la categoría B2. Corremontañero y esquiador de montaña, es José Antonio Fernández Pereda (CD Superan2). Su evolución hacia la competición ha sido “un proceso bonito, pero difícil y lleno de osbtáculos”. Encuentra inspiración “en todas aquellas personas que luchan cada día por superarse”. Tras tener que dejar su labor en la docencia en Educación Física el pasado mes de abril por la evolución progresiva de su visión y audición, ahora se centra todo su esfuerzo en el proyecto del CD Superando “trabajando  cada día en nuestro lema: ‘Haciendo visible lo invisible’”. “He pasado de enseñar educación física en las aulas a educar desde el ejemplo y la acción, demostrando que cuando el deporte se abre a todos, cambia vidas y derriba barreras”, asegura Fernández Pereda, quien lleva su nuevo lema por bandera: «Haciendo visible lo invisible».

José, para situarnos, ¿podrías explicarnos tu categoría visual y desde cuándo convives con esta discapacidad?

Convivo desde mi nacimiento con el Síndrome de Usher, una condición genética que combina dos discapacidades: la auditiva y la visual. A los 18 años me diagnosticaron retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa que provoca una pérdida progresiva del campo visual. Con el paso del tiempo la visión se ha ido reduciendo, y hace unos once años se produjo una pérdida más rápida, hasta quedar actualmente con entre 3 y 5 grados de campo visual. Dentro de la clasificación deportiva, pertenezco a la categoría B2, que agrupa a las personas con una limitación visual severa y campo de visión reducido, aunque con algo de resto visual funcional.

¿Cómo fueron tus inicios en los deportes de montaña? ¿Quién te despertó el interés por este mundo?

He sido deportista desde siempre y he dedicado mi vida profesional a la formación en actividad física y deporte, por lo que el deporte forma parte de mi forma de entender la vida. A medida que fui perdiendo visión, fui adaptando las disciplinas que practicaba para seguir disfrutando del movimiento, la naturaleza y la sensación de libertad que me aporta el ejercicio físico. Durante años me centré en el esquí alpino adaptado, donde aprendí a confiar, a trabajar en equipo y a valorar la importancia de la técnica y la comunicación con el guía. Más adelante llegaron las carreras por montaña, que me atraparon por su dureza, su entorno y por la conexión con la naturaleza. Y en los últimos años me estoy iniciando en el esquí de montaña, una disciplina que me permite unir mis dos pasiones: la nieve y la montaña. Todo este camino ha sido posible gracias a mi gran amigo y guía Eduardo Ruiz, quien me motiva día a día, me acompaña en cada reto y me anima a participar en todos los deportes. Sin su apoyo y su confianza, gran parte de este recorrido no habría sido posible.

Ahora estás centrado en la competición de esquí de montaña y carreras por montaña. ¿Cómo ha sido tu evolución hacia la competición?

La evolución hacia la competición ha sido un proceso bonito, pero también muy difícil y lleno de obstáculos. Durante años pudimos competir dentro de la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC), donde conocían perfectamente nuestras necesidades y nos ofrecían el apoyo técnico y logístico necesario para competir en igualdad de condiciones. Sin embargo, desde que la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) absorbió la disciplina, nos hemos encontrado con una falta total de respuesta y sensibilidad hacia las personas con discapacidad visual. Hicimos llegar una carta explicando nuestra situación y solicitando medidas inclusivas, advirtiendo que la falta de acción podía generar desigualdad entre deportistas. A día de hoy, no hemos recibido respuesta. Actualmente, los deportistas con discapacidad visual tenemos que asumir todos los gastos de desplazamientos, inscripciones, material y los de nuestros guías, lo que hace muy difícil mantener una participación constante en las competiciones. Esto ha provocado que muchas personas con discapacidad visual hayan tenido que abandonar la competición, no por falta de motivación o de capacidad, sino por falta de apoyo y recursos. A pesar de todo, desde el Club Superan2 seguimos trabajando con ilusión y compromiso para mantener viva la participación y abrir camino a los que vienen detrás. Creemos firmemente que el deporte debe ser un espacio de igualdad real, y seguiremos luchando para que las instituciones lo entiendan y actúen en consecuencia.

Compites siempre acompañado de un guía. ¿Quién es tu guía habitual y qué papel desempeña en tus entrenamientos y competiciones?

Mi guía habitual es Eduardo Ruiz Vargas, que además de ser un gran amigo, es mi referente y apoyo principal para poder participar en las tres disciplinas en las que compito: carreras por montaña, esquí de montaña y esquí alpino adaptado. Con él comparto no solo los entrenamientos, sino también la planificación, la motivación y el trabajo diario que nos permite afrontar cada temporada con garantías y disfrutar del camino. Tengo también la suerte de contar con otros guías excepcionales que siempre están dispuestos a acompañarme y hacer posible que pueda competir a nivel nacional. Entre ellos quiero mencionar a Álvaro Jordán, Gonzalo del Castillo y José Manuel Ramos, personas comprometidas que entienden perfectamente la importancia de la confianza, la comunicación y la sincronía que requiere este tipo de deporte. Sin ellos, muchos de los retos que he afrontado simplemente no habrían sido posibles. Con mis guías elaboramos de forma conjunta una planificación anual, adaptando los entrenamientos a las distintas disciplinas y épocas del año. Ellos son una parte esencial de cada logro y representan el verdadero valor del trabajo en equipo y la inclusión en el deporte.

¿Cómo entrenas y dónde? Imagino que según cada estación del año, o quizás compaginas el trabajo en nieve en invierno con el de montaña para las carreras.

Actualmente entreno en el Estadio de la Juventud de Granada, donde realizo el trabajo de fuerza y acondicionamiento físico, además de sesiones en pista para mejorar la parte aeróbica y de resistencia. Este espacio me permite mantener una base sólida durante todo el año y seguir una planificación estructurada que complementa las sesiones en exterior. Cuando puedo disponer de mis guías, aprovechamos para entrenar en el Llano de la Perdiz y en Sierra Nevada, adaptando los entrenamientos según la época del año y la disciplina que estemos preparando. En invierno, centramos el trabajo en la nieve y el esquí de montaña, mientras que en el resto del año priorizamos las carreras por montaña y el entrenamiento técnico en desnivel. La combinación de estos entornos y la coordinación con mis guías nos permite alcanzar nuestro mejor nivel de rendimiento, disfrutando del proceso y aprendiendo en cada sesión.

¿Tienes algún referente? Y en su caso, ¿por qué?

No tengo un referente concreto como tal. Más que en una persona, encuentro inspiración en todas aquellas que luchan cada día por superarse, por avanzar pese a las dificultades y por disfrutar del camino. Mi mayor fuente de motivación está en mis compañeros del Club Superan2, porque cada uno de ellos, en su mayor o menor medida, demuestra un enorme tesón, esfuerzo y constancia por alcanzar su propia superación personal. Lo que más me llena es ver cómo nos apoyamos entre nosotros y cómo nos alegramos de los logros de los demás, incluso por encima de los nuestros individuales. Esa forma de entender el deporte, basada en la empatía, el compañerismo y la inclusión, es lo que realmente me inspira y me impulsa a seguir creciendo dentro y fuera de la competición.

¿Cuáles son tus próximos retos u objetivos?

Actualmente mi principal objetivo es bajar de las dos horas en la Snowrunning de Sierra Nevada, una meta exigente que dependerá en gran medida del estado de la pista y de las condiciones meteorológicas, que a veces pueden facilitarnos o complicarnos alcanzar ese objetivo. Además, esta temporada será muy especial porque tendré la oportunidad de participar en la primera carrera de Snowrunning que incluirá oficialmente una categoría de discapacidad visual y física dentro de las competiciones de la FADMES. Se prevé que esta categoría quede reconocida en el reglamento oficial, lo que permitirá que en el futuro podamos competir en igualdad de condiciones, como cualquier otro deportista. También tengo previsto participar en carreras de esquí de montaña y en las carreras por montaña de Andalucía y de España que se están tramitando para personas con discapacidad visual de cara a la próxima temporada. Mi propósito es seguir creciendo, disfrutar del camino y conseguir mi mejor versión en cada disciplina y en cada competición, siempre representando con orgullo al Club Superan2 y defendiendo el valor del esfuerzo compartido.

¿A qué te dedicas actualmente? ¿Te permite compaginar tu tiempo con los entrenamientos?

Hasta abril del año pasado me dedicaba a la docencia como profesor de Educación Física, una profesión que me apasionaba y que siempre he vivido con vocación. Sin embargo, debido a la evolución progresiva de mi discapacidad visual y auditiva, he tenido que tomar otro camino en mi vida, centrando mis esfuerzos en el Club Superan2, el proyecto que me da sentido y que se ha convertido en mi forma de seguir vinculado al deporte y a la inclusión. Ahora trabajo cada día en nuestro lema: “Haciendo visible lo invisible”, porque creo firmemente que la sociedad debe conocer nuestras capacidades, nuestros retos y el valor de la inclusión real.  Mi objetivo es contribuir a que cada persona, con o sin discapacidad, tenga la oportunidad de participar, disfrutar y competir en igualdad de condiciones. De alguna forma, he pasado de enseñar educación física en las aulas a educar desde el ejemplo y la acción, demostrando que cuando el deporte se abre a todos, cambia vidas y derriba barreras.

¿Qué necesitarías para una completa programación y preparación?

Para poder desarrollar una programación y preparación completas sería fundamental contar con recursos y apoyos específicos que nos permitan entrenar y competir en igualdad de condiciones. Necesitamos disponer de entrenadores formados en deporte adaptado, material técnico adecuado, ayudas económicas que cubran los desplazamientos y la participación de los guías, y un reconocimiento federativo real que nos incluya en las estructuras deportivas oficiales. Hoy en día, gran parte del esfuerzo recae en nosotros mismos y en los clubes, que tratamos de cubrir todos esos vacíos con mucha voluntad, pero con recursos limitados.  Por eso es tan importante que las instituciones entiendan que la inclusión no consiste solo en permitir participar, sino en crear las condiciones necesarias para hacerlo en igualdad de oportunidades. Mi sueño es que en un futuro cercano podamos tener una planificación profesionalizada, con medios, apoyo técnico y estabilidad, para demostrar el verdadero nivel que los deportistas con discapacidad visual podemos alcanzar. No pedimos ventajas, solo las mismas oportunidades para mostrar lo que somos capaces de hacer.

¿Practicas otras modalidades deportivas de montaña?

La verdad es que con las disciplinas que practico actualmente tengo más que suficiente . Entre el esquí alpino, el esquí de montaña y las carreras por montaña, ya tengo todo un año lleno de entrenamientos, competiciones y retos que me exigen el máximo. Cada disciplina tiene su propio encanto y sus dificultades, y combinar las tres me permite mantenerme activo, mejorar físicamente y seguir aprendiendo cada día. Más que buscar nuevas modalidades, mi objetivo ahora es seguir progresando y disfrutar al máximo de cada una de ellas, intentando alcanzar siempre mi mejor versión.

¿Qué le dirías o aconsejarías a la juventud sobre los deportes de montaña?

Le diría a toda la juventud, tanto a las personas con discapacidad como a las que no la tienen, que la montaña es una escuela de vida. En ella se aprenden valores que van mucho más allá del deporte: el esfuerzo, la constancia, la cooperación, el respeto y la humildad ante la naturaleza. Les animaría a disfrutar de la montaña desde el compañerismo, a no tener miedo de probar, y a entender que cada paso, por pequeño que sea, es un logro compartido. Y sobre todo, les diría que si desde el principio tendemos la mano y ponemos el énfasis en lo que cada persona puede hacer en lugar de lo que no puede hacer, conseguiremos una inclusión real.

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