Miércoles, 14 de mayo de 2025
La jienense de Castillo de Locubín, Silvia Lara Diéguez, es una de las grandes señas de identidad de la Federación Andaluza de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo (FADMES). Deportista del Club Sierra Sur de Jaén, cuyos logros y continuidad en las altas competiciones le han permitido que Scarpa y CIMALP sean sus patrocinadores oficiales, mantiene una permanente continuidad en su rendimiento deportivo. Se ha convertido en una de las máximas referentes del deporte en Andalucía.

Una plata en la súper exigente Vertical de la Transvulcania y un bronce en la Media Maratón de CxM también en la isla de La Palma han vuelto a demostrar la ‘magia’ que atesora en las grandes competiciones. En la Vertical del pasado jueves “en una de las carreras de montaña más míticas”, que este año celebraba su décimo quinta edición, “ha sido alucinante bajar tres minutos el tiempo del año pasado en esta misma prueba, bajo un sol de justicia y una elevada humedad, ingredientes que no solemos manejar bien los que somos del interior”, subraya Lara. Para ella el resultado fue “totalmente inesperado”. Luego aderezado con un bronce el sábado en la Media Maratón en esa ‘isla mágica’ para la andaluza.
Pero ¿cuál es el secreto de Silvia Lara para la consecución de sus logros y esos puestos siempre en los TOPs de las competiciones? “Me tomo en serio los entrenamientos, no voy a negarlo, porque me encanta, pero sin obsesionarme en absoluto. Me gusta ser disciplinada, aunque entreno mucho menos de lo que la gente puede imaginar o pensar. Incluso bastante menos de lo que me gustaría, la verdad. Eso sí, ya llevo algunos años de continuidad”, afirma la deportista.

“También me tomo las carreras en serio; pero como el entrenamiento, sin obsesionarme, porque no es mi profesión y no me va la vida en ello”, subraya la corredora de la selección andaluza y de la selección española.
La mañana antes del vertical, se fue a hacer una excursión al Bosque de los Tilos, andando algunas horas y haciendo algo de desnivel. “Fue precioso. No me quedé haciendo lo que se supone debía hacer, descansar patas para arriba. ¡Qué aburrido!”, se sincera. “Desayuné bizcocho, chocolate, dulces (me pierden) y lo que me apetece en el buffet del hotel (en casa también como lo que me apetece)”, asegura. Y repite de nuevo: “no hago lo que se supone debería hacer. ¡qué aburrido!”.

Su labor profesional, fisioterapeuta, tampoco le permite o deja excesivo tiempo. “Descanso poco. En mi trabajo estoy casi todo el rato de pie y portando camilla. A esto hay que sumarle los quehaceres diarios de todo el mundo. No duermo lo que me gustaría, e intento responder a la vida social que se me plantea”, incide Silvia, quien se plantea: “¿correría más si cambiase todo esto? Probablemente sí. ¿Sería más feliz? Eso ya no lo sé”.
“Creo que hasta ahora me ha beneficiado ser y creerme una ‘disfrutona’, consiguiendo resultados impensables para mí. Así que por ahí seguiremos, tomándonos en serio lo importante y disfrutando del resto, haciéndolo lo mejor que se pueda”, subraya con su lema vital “equilibrio y disfrute”, su magia.


