Miércoles, 11 de marzo de 2026

La Concha, el pico más alto de Marbella, “ese señor tumbado allí” como le llama, fue el lazo de unión de Sonia Téllez Perea (Club Escalada Marbella-CEM) con la montaña. De dominar un balón de fútbol con sus pies, a utilizarlos como apoyo para largas caminatas, carreras por montaña, marcha nórdica, ascensos a cumbres, … Persona “inquieta”, ha experimentado en todo tipo de deportes. “Eso dicen: maestra liendre, de todo sabe y de nada entiende”. Apasionada por las Ultras, “porque mientras más tiempo esté en la montaña, más feliz soy”, también ha sido una de las grandes marchadoras andaluzas desde que “nuestra presidenta del club, María Maestro, nos impartió el curso y nos metió ese venenillo”. Y de ahí a campeonatos, títulos, selección andaluza, … Y evolución hacia el alpinismo. “Soy inmensamente feliz en mi balcón, en mi Concha, en mi Cruz de Juanar, al igual que en Monte Rosa, Mont Blanc, Kilimanjaro o Lenin Peak”. Esa es mi gran motivación”, asegura, antes de aseverar que “en lo más alto de las cumbres sientes la libertad más pura y extrema que un alma pueda sentir jamás”. Sonia Téllez comenzó a cursar Ingeniería de Telecomunicaciones, pero tras el primer cuatrimestre volvió a girar su brújula. “Yo siempre he querido estudiar Educación Física, quien me conoce, sabe que era la profesión de mis sueños: enseñar y movimiento, actividad física, …”, subraya, y afirma que “el cambio se debió a querer volver a ser yo misma”.

Cómo fueron tus inicios y por qué esa apuesta por la montaña, la naturaleza, sus deportes y actividades.
Bueno, mi inicio deportivo fue en fútbol once. Comencé a entrenar en el primer equipo femenino de Marbella, en el Vázquez Cultural, a pesar de la controversia que aquello generó en el ambiente familiar. Mi apuesta por la montaña fue desde pequeña, cuando yendo en el coche con mis padres, vi La Concha (sin saber que así se llamaba el pico más alto de Marbella), y les dije: “quiero ir a ese señor tumbado de ahí”. Y con catorce o quince años empecé a caminar, investigar a llenarme de pinchos, mientras buscaba rutas en Sierra Blanca e intentar a llegar a ese ‘Señor’ que me llamaba. Ahí, ya sabía de su nombre. Empecé a leer y documentarme sobre mi sierra.

Siempre enfocada en una modalidad específica o has ido evolucionando hacia varias de ellas
Mi manera de ser inquieta, unida siempre al movimiento me ha llevado a experimentar todo tipo de deportes. Hasta me hice árbitro de Bádminton, cuando en la Universidad de Málaga hubo un Campeonado de España de Deportes individuales, y me tocó arbitrar ese deporte y decidí hacer el curso porque me enganchó. Y así con deportes como Balonmano, Futbol-sala, Natación, etc… Pero siempre, la montaña como actividad que me llenaba a otros niveles, como que me tocaba el alma.
Pero tus inicios fueron entorno a un balón de fútbol, no? Cómo surgió esa pasión por el deporte rey. Además, desde joven apuntando maneras, verdad?
Jajajaja, lo del fútbol es muy fácil resumir. Tuve dos referentes maravillosos que me inculcaron esta pasión: mi hermano, José, conocido en el ambiente futbolero como “El Téllez” y mi padre, que a pesar de su negativa a que yo jugara, sabía me lo había inculcado y creo se dejó llevar por las convicciones de antes, por lo mal visto de la época a que una chica de 11 años, jugara al fútbol y por lo que pudiesen decir de su hija. Algo que me costó muchísimo hacerles entender, que en realidad me daba absolutamente igual.

Marcha Nórdica, carreras por montaña y alpinista. Una todo terreno, vamos.
JAJAJAJA, Eso dicen: “maestra liendre, de todo sabe y de nada entiende”. Pues sí, las carreras por montaña son una de mis pasiones, sobre todo las de ultra-distancia. Como empecé a patear montaña, ya desde los quince años, y no antes porque no me dejaban ir sola y nadie quería venir en aquella época conmigo, pues mientras caminaba, a veces, pues corría, bajaba corriendo, subía e incluso cuando me cansaba, me echaba a dormir en una piedra, jajaja. Es por eso, mi pasión son las ultras porque mientras más tiempo esté en la montaña, más feliz soy. Compaginaba carreras por montaña de cualquier distancia, cuando empezaron a salir las copas provinciales, La Liga Rondeña de Ultrafondo y algo más tarde con la Marcha Nórdica, cuando nuestra presidenta del club Escalada Marbella, María Maestro, nos impartió el curso y nos metió ese venenillo. No se me daba mal, decían tenía potencial, jejeje. Potencial de cabrilla. Unos cuatro años compaginando ambas competiciones, incluyendo con la Selección Andaluza de Marcha Nórdica, copas y campeonatos de España. Época preciosa y que ya a mi edad surgió como un regalo en mi vida.

Dentro del Alpinismo has realizado varias expediciones. Qué nos puedes comentar de ellas, lo mejor y lo peor y cumbres alcanzadas.
Otra de mis grandes pasiones, quizás la que más, y también la que requiere más tiempo, técnica y preparación. Relacionar la montaña conmigo es vivir el alpinismo. Sierra Nevada, todas las ultras, integrales, Pirineos, etc…me llevaron a conocer más y más montañas, a querer conocer, investigar qué podían ver mis ojos, desde lo más alto de cualquier lugar. Siempre en mis viajes me he salido del camino, de los grupos, para ir sola o acompañada al pico, o lugar más alto de donde estuviera. Así, llegué a mis primeros dos cuatro miles, Mont Blanc y Monte Paradiso después de los tres miles de Sierra Nevada y Pirineos. Aquello, para mí, fue lo más brutal que hice en mi vida. Me sentía llena, plena, feliz. No podría describir más con palabras.

Qué sientes en lo más alto de esas cumbres. Qué te motiva a realizarlas.
Puahhhhhh, menuda buena pregunta. Si tuviera tan solo una respuesta que pudiera alentar a jóvenes, diría que sientes la libertad más pura y extrema que un alma pueda sentir jamás. Soy muy respetuosa con la naturaleza, siento puro amor, por lo que me hacen sentir cuanto allí estoy. Como dije en la frase que le suelo repetir a mi alumnado, soy muy resiliente en lo que ellas me ofrecen y paciente en sus conquistas. Sé esperar el momento, la ansiada ventada del buen tiempo, pero también he de decir, que a veces ni su conquista es tan relevante como estar ahí en medio de tanta belleza, y majestuosidad, ya sean miles, dos miles, tres miles o siete miles. “Soy inmensamente feliz en mi balcón, en mi Concha, en mi Cruz de Juanar, al igual que en Monte Rosa, Mont Blanc, Kilimanjaro o Lenin Peak”. Esa es mi gran motivación. Cuando vengo de Expedición, siempre digo que acaba lo bueno, pero que empieza lo mejor: mi ciudad, mi pueblo, mi gente, mi naturaleza…
Cómo puedes compaginar tu trabajo, entrenamientos, expediciones.
Pues a veces, es muy difícil, sinceramente. Sacar los entrenos, preparar clases, nutrición, familia, tareas de casa, etc…Cualquier deportista lo sabe, al igual que sabe que todo esfuerzo, tiene su recompensa y que lo difícil, lo extremo hay que intentarlo si realmente es tu sueño, tu reto, tu objetivo. Tengo que decir que a mí mi trabajo, me encanta, voy feliz cada día y mi alumnado hace que pueda compaginar mis actividades por la tarde porque la mayoría de las veces, salgo despejada del cole y sabiendo los estoy preparando para una vida futura, aunque cada vez cueste más. Las expediciones, al requerir de más tiempo, suelo aprovechar mis vacaciones para disponer de más de un mes y poder ir ascendiendo poco a poco.

De igual modo que has evolucionado en modalidades deportivas lo hiciste en cuanto a tu formación académica. Comenzaste Ingeniería en Telecomunicaciones y cambiaste a Educación Física. A qué se debió ese cambio.
En realidad, nunca debí permitir que sucediera. Yo siempre he querido estudiar Educación Física, quien me conoce, sabe que era la profesión de mis sueños: enseñar y movimiento, actividad física, “¿qué más podría pedir?”; pero tenía muy buen expediente académico y me dejé asesorar por familia y profesorado, aunque duré un cuatrimestre en la universidad, jejeje. Salí huyendo, cuando la lucha entre mi interior, mi razón y mis emociones se pusieron al unísono, entendiendo que no podía estar en el Pabellón cubierto de la UMA, todas las mañanas, y a todas horas, observando lo que mis futuros compañeros o posibles de aquel año, hacían en las clases de Educación Física, jejeje. El cambio se debió a querer volver a ser yo misma.

En cuanto a clubes, casi toda la vida deportiva ligada al Club Escalada Marbella (CEM), en el que además colaboras con las escuelas. Qué te ha reportado tu club, una entidad que cuenta con importante base en marcha nórdica, escalada y carreras por montaña.
Pues que es mi Club, el de toda la vida, el que apostó en su día por mí, al que considero mi familia, con el que me he formado en Escalada, Marcha Nórdica, Entrenadora de CxM Fedme, Monitora FAM; donde conocí muchos amigos, amigas y forjé amistades eternas. Por otro lado, y por unión y cariño a mi pueblo de adopción, Ojén, también pertenezco al Club Tajo Negro, colaborando en todo lo que se puede por el buenhacer de actividades, carreras y mantenimiento de la naturaleza. También estoy asociada al Club Perianda, club del pueblo de mis orígenes, de mis padres, Periana, pueblo entrañable de la Axarquía malagueña, que recientemente, su ayuntamiento me otorgó un reconocimiento por los méritos deportivos, el Día de Andalucía, del cuál me siento muy afortunada a la vez que orgullosa.

Por supuesto, no me olvido de mis niños y niñas de la Escuela CEM de carreras por Montaña que cada miércoles entrenamos en distintos lugares de nuestra sierra y es donde se culmina ya, pasión y devoción junto a mi compañera de fatigas Encarni López. Ya he perdido la cuenta de cuantos años llevamos, pero cuando veo a Lucas Gámez Zea cumplir sus sueños y recordarlo jugando y corriendo con los niños y niñas de las Escuela, con Mar y Fito, Marcos, otros grandes deportistas que de allí salieron, Carlos en triatlón, ufffffff, es cuando me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, pero qué bonito ver que se les inculca ese valor tan sublime como es el amor por la naturaleza y la actividad física como un modo de vida. Ahora nuestros peques pueden disfrutar de CADEBA y así conocer varios parajes de nuestra provincia. ¡Y esperemos que por muchos años más!
Otra de tus devociones es la Semana Santa. Miembro de la Hermandad de Santa Marta. Cómo lo vives.
Después de muchos años y vivir nuestra semana de pasión como mujer de trono, únicamente portado por mujeres, y como Capataz de la Hermandad de Santa Marta de Marbella (patrona de los Hosteleros), fue otra vez mi padre, que sin quererlo y saberlo como hostelero durante cuarenta años, quien hizo me adentrara en este mundo después de su fallecimiento y del cuál creo se sentiría muy orgulloso de haber llevado su medalla en el pecho. Me movieron otros pensamientos y sentimientos, pero fue una bonita etapa que ahora, aunque sigo perteneciendo a la hermandad, ya veo los toros desde la barrera. Demasiado trabajo el que se hace y cuece y ya mis objetivos deportivos, mis retos y el coincidir siempre con el final de la segunda evaluación, hizo me desvinculara de este minucioso trabajo. Necesito tener más tiempo para mí, mi formación y mi familia.

Casi para terminar, qué le dirías a la juventud para que se iniciaran en deportes de montaña, a indagar la naturaleza y el medio ambiente, …
Como he comentado antes, les diría que salieran a pasear, que se conectaran en cuerpo y alma con la naturaleza, con cualquier modalidad, que sientan, que la cuiden, que la protejan como el valor más preciado que le van a dejar a su descendencia y que se dignifiquen a ellos mismos con un hábito de vida para siempre.
Si quieres aportar alguna cuestión que consideres interesante o que quieras resaltar.
Continuar aún más con la visibilidad de los deportes de montaña. Ojalá yo lo hubiera tenido en mi época. Ojalá pudiera ser el referente de algún alumno o alumna. Ojalá hacerles sentir el valor, la fortaleza y la resiliencia para sus vidas.


