Miércoles, 3 de junio de 2026
Hace 26 años, dos deportistas de la FAM coronaron por primera vez en la historia del alpinismo andaluz la cima del Everest: Manuel González ‘Lolo’ e Iván Jara Muriel. Tras una decisión dolorosa en aquel momento y tras una reunión final, el director de la Expedición Andaluza al Everest, Lolo González, determinó por las circunstancias que se daban que Iván Jara y él serían los que intentarían hacer cumbre, como así sucedió el 22 de mayo de 2000, en la cima más alta del Planeta (8.848 m). “Me siento muy muy orgulloso de haberlo conseguido en una época en la que el Everest aún era para alpinistas y no para turistas con dinero”, afirma. “Son muchos recuerdos imposibles de transcribirlos”, continúa. Para Iván Jara, “el ochomilismo, y en general el alpinismo por vías normales, está viviendo una mercantilización asquerosa y está acogiendo a demasiado youtuber ególatra, … Pero fuera de las vías normales aún quedan muchos desafíos”. Ahora se centra más en la escalada en hielo técnica, “en tierras vikingas, pero alejadas de zonas masificadas; busco sitios difíciles y con poca afluencia”. Y a la juventud les pide que “a su paso, la naturaleza quede como estaba, es decir, nada de basura, pintadas, etc… Y les diría también que las emociones y las relaciones que van a vivir en la naturaleza no las van a encontrar nunca en un vídeo juego o en la barra de un bar”.

El nombre de Iván Jara va unido al alpinismo andaluz, nacional e internacional. ¿Cómo nace tu pasión por él, cómo descubriste esta modalidad deportiva y a qué edad?
Realmente la descubrí tempranamente desde que mi abuelo me llevaba a pasear por el campo y en los libros de aventura que leía desde pequeño; pero viviendo en Sevilla, y en una familia que no practicaba el alpinismo, no pude formarme hasta ya bastante más mayor. Fue una vez me fui a Córdoba a estudiar la carrera y refundamos el grupo GUM, Grupo Universitario de Montaña.
Tu actividad deportiva ha estado siempre ligada a la naturaleza, la montaña, o fue guiándose hacia ellas tras haber realizado otros deportes.
Con mis padres iban a hacer lo que antes llamaban campismo, y estuve picoteando en otros deportes, tiro con arco, piragüismo, pero nada me ofrecía lo que yo sabía que tenía la montaña.

Qué hay que tener para ser alpinista, y en tu caso ochomilista.
Bueno si se puede llamar ochomista a tener un ochomil por muy Everest que sea. No me siento ochomilista, más bien alpinista. Y creo que se necesita tesón, capacidad de esfuerzo y estar preparado para las recompensas tardías, y sobre todo disfrutar del camino más q de la meta
Y qué te dice o qué se te viene a la cabeza nombrar Everest y año 2000.
Sentimientos encontrados porque allí hice buenos amigos y lo pasé bien, y a veces también mal y porque fueron muchos meses de tareas rutinarias y repetitivas. Pero tratándose del Everest no hay otra forma. Y lo que sí me siento es muy muy orgulloso de haberlo conseguido en una época en la que el Everest aún era para alpinistas y no para turistas con dinero.

Cómo se gesta la Expedición Andaluza al Everest de hace ya 26 años.
Pues todo se gesta en la cabeza de Lolo; aunque yo haya tenido mis diferencias posteriores con él es justo destacar que gracias a su magnífica organización y su pasión por los ochomiles. Fue quien puso en pie y organizó, con los auspicios de Deporte Andaluz de la Junta de Andalucía, la expedición Andalucía Everest 2000.
Cómo recuerdas la hazaña.
Son muchos recuerdos imposible transcribirlos todos; valga decir que el día anterior a cumbre tuvimos que darnos la vuelta a unos 8200 o así por mal tiempo, y al día siguiente tan solo pudimos salir 3 hacia cumbre, y fue una jornada larguísima; salimos a eso de las 23:00, llegamos a cumbre sobre las 9:00 y a la tienda del C4 no llegamos hasta las 15:00 más o menos; y en todo ese tiempo dio tiempo fuimos sin sherpas porque nos abandonaron el día de cumbre, se nos agotó el oxígeno a la bajada…en fin, fue un ascenso que rozó la épica.

¿Qué supuso aquello para el alpinismo andaluz?
Fue un aldabonazo que facilitó mucho a los expedicionarios que vinieron después (unos mereciéndolo más y otros menos) conseguir el apoyo financiero de la Junta.
Por ese entonces, Iván Jara no había superado creo una cumbre de 5.000 metros. Y de la noche al día -es un decir-, pasa a hacer cima en la cumbre del Everest. Cómo lo afrontaste.
Es cierto que no había pasado de 5000; pero había subido muchos 4000 técnicos de técnica alpinística total roca e hielo, y en la preparación al Everest junto a Lolo fuimos los primeros andaluces en subir el Ama Dablam de casi 7000 m. Ahí Lolo vio mi potencial. Yo hasta la vuelta no acababa de creerme que hubiera tenido esa suerte.

La expedición la dirigía Manuel González ‘Lolo’. Un grupo fuerte y cohesionado. En la edición de La Montaña en Casa producida por le federación durante la pandemia, quedó claro que la decisión final de quien haría cumbre fue muy muy difícil. Al final la hicieron Lolo y tú. Una decisión difícil, incluso con lágrimas de un muy joven Fernando Fernández-Vicancos como se vio en uno de los vídeos que se emitieron.
Para mí fue muy difícil dejar en la tienda a Fernando, habíamos hecho muchas migas, y él, como yo, era «joven promesa».
Y hacéis finalmente cumbre. ¿Cómo se vivió ese momento, con ambos en lo más alto del planeta?
No nos dio tiempo a disfrutarlo; yo tenía claro que la cumbre estaba en el campo base, y además sabíamos que nos faltaban botellas de oxígeno, así que tiramos preocupados hacia abajo.

Y ahora, en la actualidad, qué piensas del alpinismo. En qué momento se encuentra. Imagino que hay de todo.
El ochomilismo, y en general alpinismo por vías normales, está viviendo una mercantilización asquerosa y está acogiendo a demasiado youtuber ególatra, …pero fuera de las vías normales aún quedan muchos desafíos.
Cuáles piensa Iván Jara que deberían ser los retos del alpinismo en Andalucía.
Hay muchos retos pendientes, muchas montañas perdidas y hay mucho potencial técnico y físico en las nuevas generaciones; solo me gustaría que no se perdiera el espíritu de exploración.

Y los propios. Tienes en mente alguna expedición, algún reto,…
Desde hace algunos años disfruto la escalada en hielo técnica, en tierras vikingas, pero alejadas de zonas masificadas, busco sitios difíciles y con poca afluencia.
Qué le dirías a la juventud, a los niños para que practiquen la marcha nórdica u otros deportes de montaña, la naturaleza, el medio ambiente,…
Lo primero que a su paso, la naturaleza quede como estaba, es decir, nada de basura, pintadas, etc… Y les diría que las emociones y las relaciones que van a vivir en la naturaleza no las van a encontrar nunca en un vídeo juego o en la barra de un bar.


