Miércoles, 10 de junio de 2026
La selección andaluza de escalada cuenta con una inmensa mayoría de jóvenes promesas. Una de ellas, Conchita Ballesteros Pérez, es la única deportista en edad absoluta con sus solo 21 años, aunque junto a ella también compite la Sub 19 India Persson Fernández. Asegura que practica la escalada “desde que nací”. “Mi cuarto ya era un rocódromo, así que llevo escalando desde muy pequeñita”, explica Conchita. Estudiante de Ciencias del Deporte, la granadina vive desde hace tres años en Huelva, momento en que comenzó a operar el CEEDA de Escalada y fue de esa promoción pionera andaluza. “Nos facilitaron compaginar los estudios con las horas de entreno y competiciones y contábamos con tutores específicamente para nosotros en las distintas materias que nos ayudaban y reforzaban en caso de ser necesario”, afirma, aunque matiza que “las instalaciones y materiales no han llegado hasta este año y, tan sólo parcialmente”. De ahí que la mayoría de deportistas del CEEDA hayan elegido el CD Alta Montaña Onubense, que cuenta con un rocódromo y le permite entrenar específicamente la escalada. Recuerda a su primer monitor y entrenador en el Ronckandbloc, Oli Sorin. “Ver la pasión con la que Oli nos enseñaba y lo mucho que le gustaba la escalada era algo súper motivante”, subraya. Conchita tiene dos grandes referentes: su padre, Ramón, “que me demuestra que cada día se puede mejorar”; y Janja Garnbret, “para mí es mi mayor referente femenino. Su técnica y su fortaleza mental son brutales”. Y a la juventud les diría que “se animen a probar la escalada, porque es un deporte súper bonito que te ayuda muchísimo a conocerte mejor a ti mismo”.

Hablemos de tus inicios en la Escalada. Cómo, por qué y a qué edad Conchita Ballesteros elige esta modalidad deportiva.
Pues empecé, bueno, desde que nací. Antes de que yo naciera, mi cuarto ya era un rocódromo, así que llevo escalando desde súper pequeñita. Pero cuando me empezó a gustar de verdad y a practicarlo más en serio fue a los doce años. Fue gracias a mi padre, que es escalador de toda la vida. Al principio yo solo iba a tirarme a la colchoneta y a pasármelo bien, pero poco a poco vi que me gustaba. Mi padre me llevó a mi primera competición en Motril, se me dio bien, me encantó la experiencia y ahí empezó todo.
Practicas escalada, pero algunos deportes más de montaña u otros deportes.
Actualmente estudio la carrera de Ciencias del Deporte, pero un deporte específico aparte de la escalada no practico, ya que me dedico completamente a entrenar y no tengo tiempo para mucho más. Eso sí, me gusta muchísimo escalar no solo en el rocódromo, sino también en la roca.

Desde muy pronto has destacado en competición, cuando comenzaste en Granada y en el Rockandbloc. Qué nos puedes comentar de esa época
Cuando empecé a escalar iba con mi padre y entrenaba en el rocódromo pequeño que teníamos en casa, pero un día me llevó al Rockandbloc en Granada. Empecé a dar clases con el equipo que tenían allí y guardo un recuerdo súper bonito. Nuestro monitor era Oli, nos pusimos súper fuertes con él, nos lo pasábamos genial y fue una etapa preciosa. Al principio competía por pura diversión, me gustaba enfrentarme a diferentes retos y, de hecho, la primera competición de cuerda a la que fui la gané, lo que hizo que me enganchara aún más.
Cómo consideras esa labor que se hace allí y tus antiguos clubes en Granada.
Creo que me desarrollé en un entorno muy sano donde se inculcaban todos los valores del deporte. Además, siempre nos insistían en que era muy importante enfocarnos también a nivel académico. Ver la pasión con la que Oli nos enseñaba y lo mucho que le gustaba la escalada era algo súper motivante para nosotros.

Ahora en Huelva esta es tu tercera temporada en el CD Alta Montaña Onubense. El cambio, imaginamos que motivado por pertenecer al Grupo CEEDA allí en Huelva.
Exacto. Yo entré en el CEEDA en segundo de Bachillerato; de hecho, fui de la promoción pionera junto con Álvaro, Iván y Jaime. Fuimos llamados al CEEDA para compaginar los estudios con los entrenamientos, ya que se iban a crear las mejores instalaciones de Andalucía para poder entrenar y competir al más alto nivel.
¿Cómo se está desarrollando ese trabajo allí, qué nos puedes comentar de esa experiencia?
En cuanto al programa la idea ha sido muy buena. La parte académica si que ha funcionado, nos facilitaron compaginar los estudios con las horas de entreno y competiciones y contábamos con tutores específicamente para nosotros en las distintas materias que nos ayudaban y reforzaban en caso de ser necesario. Sin embargo, las instalaciones y materiales no han llegado hasta este año y, tan sólo parcialmente, pues se ha creado un rocódromo de cuerda muy bueno, pero sin presas y un routesetting de nivel, así como sin un rocódromo de Boulder ni una zona de entrenamiento específico las instalaciones siguen teniendo muchas carencias. Es por estas carencias que la mayoría de los deportistas hemos decidido unirnos al CD Alta Montaña Onubense, un club privado que nos ha acogido muy bien y cuyas instalaciones, si bien son reducidas, permiten, al menos, que entrenemos específicamente la escalada, aunque para nada de forma orientada a la competición dada la ausencia de volúmenes de competición.

No sé si habrás tenido algún referente. Si es así, cuál o cuáles han sido en tu caso y por qué.
Tengo dos grandes referentes. Uno de ellos es mi padre. Siempre me ha enseñado unos valores del deporte súper bonitos, desde la constancia hasta la pasión. A sus 60 años sigue súper motivado, escalando y haciendo bastante grado, y me demuestra cada día que siempre se puede mejorar. Mi otra referente absoluta es Janja Garnbret. Para mí es mi mayor referente femenino. Su técnica y su fortaleza mental son brutales, y justo ahora acaba de encadenar 9b+. Es un ejemplo espectacular.
Llegamos a mediados de 2026, una temporada en la que Conchita Ballesteros se marca como metas … Cuál crees que puede ser tu TOP.
Ahora mismo justo se han acabado las competiciones, así que mi meta para este verano es encadenar más grado en roca, enfocándome sobre todo en escalar ‘a vista’, ya que el estilo ensayado no me gusta tanto. A largo plazo, mi gran objetivo es hacer bastante más grado en roca, tanto en vías como en bloque, y seguir mejorando cada día como deportista.

Cuéntanos cuál es la rutina diaria, compaginando estudios, entrenamientos y competiciones.
Me suelo levantar sobre las ocho de la mañana y a las nueve me voy a la universidad. Allí estoy hasta la una y media. Luego me voy a la residencia, como, descanso un poco y sobre las cuatro de la tarde me voy a entrenar. Mis entrenamientos, entre semana, se suelen dividir en dos días de resistencia y dos días de fuerza, intercalando también sesiones de gimnasio. Llego a la residencia sobre las ocho de la tarde, me ducho, bajo a cenar y después hago los trabajos de la universidad y, finalmente, a descansar. Los fines de semana normalmente escalo también, ya sea en competición o en la roca.
En qué momento se encuentra la escalada andaluza, desde la base hasta las categorías absolutas. ¿Se están dando pasos para reforzar esta modalidad?
Pienso que todavía se puede mejorar muchísimo, pero es cierto que se está avanzando. Ahora el CEEDA tiene un rocódromo de cuerda muy bueno, y aunque todavía falta la parte de bloque, parece que se va a construir dentro de poco. Sin embargo, creo que el margen de mejora no está tanto en crear más instalaciones grandes (ya que en Andalucía tenemos rocódromos muy buenos como el de Estepona o este de Huelva), sino en invertir más en volúmenes y presas de competición. Es de lo que más carecemos; luego llegamos a las competiciones nacionales y no sabemos muy bien ni cómo se cogen esas presas. Por eso, creo más importante comprar más volúmenes y hacer más concentraciones donde se nos explique bien cómo trabajar en el estilo de escalada de competición. Así es como realmente mejoraríamos.

El ‘boom’ de Alberto Ginés en los Juegos de París, con esa primera medalla de oro olímpica en escalada como deporte olímpico, ha supuesto un grandísimo espaldarazo para vuestra modalidad. Cómo lo viviste.
Alberto Ginés fue oro en Tokio y en París también hizo un papel muy bueno. La verdad es que he notado un cambio espectacular en nuestro deporte. Desde las Olimpiadas de Tokio se han abierto muchísimos más rocódromos. Y ya no es solo que haya más instalaciones, es que la escalada cada vez está más normalizada en la sociedad. Antes, cuando yo decía que hacía escalada, la gente lo veía como algo súper raro; sin embargo, ahora muchísimas más personas lo practican y lo entienden.
¿Has coincidido con él? Si es así, cómo es Ginés.
Sí, he coincidido alguna vez con él. El año pasado coincidimos en la competición de dificultad de San Martín de Tous. Fue cuando pasé a la final, y coincidimos en la zona de aislamiento. Realmente no he conversado con él, pero por su actitud desde dentro de la competición creo que Alberto es un claro ejemplo de deportista con valores.

Qué le dirías a los niños y niñas más jóvenes para que apostasen por tu modalidad o los deportes de montaña.
Les diría que se animen a probar la escalada, porque es un deporte súper bonito que te ayuda muchísimo a conocerte mejor a ti mismo. Y a los chicos y chicas que quieran iniciarse en la competición aquí en Andalucía, les animo a que vayan a por todas, que lo den absolutamente todo en el muro y, sobre todo, que confíen en ellos mismos.
¿Algo más para concluir Conchita, alguna cuestión que quisieras destacar o aportar?
Simplemente me gustaría dar las gracias. A mi familia, obviamente, porque gracias a su esfuerzo he podido ir a muchas más competiciones; a veces, además de las andaluzas y nacionales, es importante salir a pruebas de otras comunidades autónomas para seguir mejorando, y sin ellos no sería posible. Y también quiero dar las gracias al CEEDA, que durante todos estos años nos ha proporcionado un sitio donde alojarnos, nos ha facilitado nuestra educación y nos ha dado acceso a las instalaciones deportivas.



