Miércoles, 23 de septiembre de 2026
De Sierra Nevada a China, tras pasos por Chile y los Alpes. Pablo Ruiz de Almirón Lanz, ese joven que comenzó a competir en Esquí de Montaña el mismo día y campeonato que lo hizo la olímpica Ana Alonso, ha sido nombrado hace pocos días seleccionador nacional de China de Esquí de Montaña, el deporte que le apasiona desde experimentara la competición de esta exigente modalidad y “los deportes de resistencia en montaña”. Egresado de la Facultad de Ciencias del Deporte de Granada, hizo sus prácticas en el PTD de Skimo de la Federación Andaluza, grupo al que perteneció y compitió a nivel autonómico y nacional. Una vez finalizada sus estudios universitarios, Pablo incide en que “el esquí de montaña estaba poco profesionalizado y no era fácil encontrar una salida laboral. Aun así, confiaba en que, si me formaba y conseguía ser un buen entrenador, podría abrirme camino”. Al terminar sus prácticas en el PTD de Skimo, empezó a trabajar online “buscando deportistas que querían enfocarse en el esquí de montaña, y poco a poco llegaron personas de distintos países. Después viajé a Chile y acabé vinculándome con su federación y poniendo en marcha la selección de esquí de montaña, un proyecto al que dediqué tres años”. También ha sido preparador del esquiador belga Maximlien Drion en la Copa del Mundo y en los Juegos de Milán-Cortina, donde pudo vivir la gran hazaña de su amiga y compañera Ana Alonso. “Verla brillar después de todo lo sufrido y padecido en los Juegos Olímpicos fue especialmente emocionante. Tuve la suerte de estar allí, verla meterse en posiciones de podio y poder abrazarla después de cruzar la meta”. Y ahora, seleccionador de China. “Probablemente sea el mayor reto de mi carrera profesional. China está haciendo una apuesta muy ambiciosa por el esquí de montaña y el principal horizonte son los Juegos Olímpicos de invierno de Francia”. También tiene palabras y consejos hacia los más jóvenes que quieran descubrir los deportes de montaña. “En estos deportes sigue existiendo un compañerismo muy ligado a los valores del montañismo”, afirma, y subraya que “somos muy afortunados de poder levantar la mirada durante un entrenamiento y dejarnos impresionar por el lugar en el que estamos”. Y asegura para finalizar que “abrirme paso profesionalmente ha requerido mucha iniciativa, formación y confianza en mi manera de trabajar”. Pablo Ruiz de Almirón Lanz, otro de los grandes valores andaluces de los deportes de montaña.

Cómo fueron tus inicios y por qué esa apuesta por la montaña y sus deportes, la naturaleza, …
Mis padres me llevaron a la montaña desde muy pequeño. Todo era un juego y consiguieron que ese entorno se convirtiera en un lugar en el que siempre me he sentido cómodo. Me puse unos esquís por primera vez antes de cumplir los tres años y crecí compartiendo con ellos días de nieve y actividades en la naturaleza. Esa familiaridad con la montaña ha sido la base de todo lo que vino después.
Siempre deportes de montaña, o practicabas otros deportes antes. No sé si a través de la influencia de tus padres, también grandes referentes del deporte de montaña en Andalucía y en la Federación Andaluza.
A los ocho años descubrí el baloncesto y me enganchó muchísimo. Le dediqué diez años, entrenando cada vez más en serio y pasando por equipos de mayor nivel, aunque seguía esquiando y saliendo a la montaña con mis padres. Ellos siempre apoyaron que el deporte formara parte de mi vida. También colaboraba desde pequeño en los eventos que organizaban. Cuando pusieron en marcha la Snow Running, me animé a participar, y probablemente ahí comenzó mi transición hacia los deportes de resistencia en montaña.

Tienes algún referente a nivel deportivo, en esquí de montaña, en CxM u otros deportes.
Nunca he tenido una única persona a la que quisiera parecerme, pero sí muchas que me han inspirado. Grandes deportistas como Robert Antonioli o Kilian Jornet, y también compañeros con los que compartía entrenamientos y condiciones muy parecidas. Recuerdo lo motivador que era ver a Nico Molina ganar campeonatos juveniles. También he vivido muy de cerca la progresión de Ana Alonso, su capacidad para superarse año tras año. Ver llegar tan lejos a personas con las que has crecido tiene un valor especial.
Siempre ligado a Sierra Nevada, a los equipos y selecciones andaluzas de esquí de montaña desde muy joven. Ahora, desde varios años trabajando más allá de nuestras fronteras. ¿Cómo surge esa opción para Pablo Ruiz de Almirón Lanz?
Cuando terminé Ciencias del Deporte, el esquí de montaña estaba poco profesionalizado y no era fácil encontrar una salida laboral. Aun así, confiaba en que, si me formaba y conseguía ser un buen entrenador, podría abrirme camino. Hice mis prácticas con el PTD de esquí de montaña andaluz donde pude aprender mucho durante un año en el que me volqué por completo con el programa. Al terminarlas empecé a trabajar online, buscando deportistas que querían enfocarse en el esquí de montaña, y poco a poco llegaron personas de distintos países. Después viajé a Chile y acabé vinculándome con su federación y poniendo en marcha la selección de esquí de montaña, un proyecto al que dediqué tres años. En paralelo surgieron colaboraciones con la federación internacional y deportistas de otros países. Las dos últimas temporadas acompañé al deportista belga Maximilien Drion en la Copa del Mundo hasta los Juegos Olímpicos, una experiencia que supuso un gran crecimiento profesional. Ahora comienzo una nueva etapa como entrenador nacional de China.

Cómo es el lugar o lugares, estaciones en la que estás trabajando y has trabajado este tiempo y qué diferencias hay con respecto a España y en concreto con ‘tu’ Sierra Nevada.
Chile me dio la oportunidad de construir un proyecto desde cero y aplicar muchas ideas propias. Había pocos recursos, así que tuvimos que ser creativos y apoyarnos en personas que creían en lo que estábamos haciendo. Aprendí mucho sobre liderazgo y relaciones humanas, en un ambiente de entrenamiento muy cercano, donde se notaba que todos estaban porque disfrutaban. En las zonas donde trabajé, el viento y algunas condiciones de nieve recordaban a Sierra Nevada, pero esquiar entre volcanes y araucarias era una experiencia única. Había mucha menos gente y podíamos encontrar nieve sin pisar varios días después de una nevada. De Sierra Nevada destacaría especialmente el trabajo de las pistas: después de conocer Chile y pasar muchos años en los Alpes, sigo considerando que su capacidad para mantener buenas condiciones de nieve es de primer nivel mundial.
Y en Sierra Nevada y en la Federación Andaluza has formado parte de su gran grupo que es el del PTD Skimo años atrás. Grupo dirigido por Javier Argüelles desde hace ya casi una década. Qué tiene ese grupo para dar esos frutos tan positivos en estos últimos tiempos.
Creo que es la combinación de varios factores. El principal es la profesionalidad con la que ha trabajado el programa, tanto por parte de los entrenadores como por el compromiso y la disciplina de los deportistas. Hay mucho trabajo diario detrás de esos resultados. A eso se suman las buenas condiciones que ofrece Sierra Nevada y el apoyo de la estación, que permite entrenar con mucha calidad. Esa combinación ha sido fundamental para que tantos deportistas puedan desarrollar su potencial.

Tu que has sido parte de esos éxitos del esquí de montaña andaluz, y ahora como profesional como preparador de deportistas de alto nivel, cuál es tu metodología, cómo planteas tu programación, tus clases, …
Mi manera de trabajar combina la evidencia científica con la experiencia práctica. He tenido muy buenos profesores en la facultad, el máster y otras formaciones, y después he podido contrastar esos conocimientos entrenando a deportistas con perfiles muy distintos. Esa confianza que muchos esquiadores de montaña han depositado en mí me ha permitido aprender mucho. Más que una metodología única, he desarrollado la capacidad de individualizar: entender cómo responde cada deportista y adaptar la planificación a sus características, sus necesidades y su evolución.
Y ahora te llega la oportunidad de dirigir a la selección China, ¿Cómo te lo planteas?
Probablemente sea el mayor reto de mi carrera profesional. China está haciendo una apuesta muy ambiciosa por el esquí de montaña y el principal horizonte son los Juegos Olímpicos de invierno de Francia. Quiero ayudar a los deportistas a desarrollar todo su potencial y trabajar para que puedan luchar por las medallas. Al mismo tiempo, lo afronto con muchas ganas de seguir aprendiendo y perfeccionando mi forma de entrenar. Tenemos varios años por delante para construir ese rendimiento.

Competirás o dejarás la competición, o te centrarás más en labores técnico.
Con este proyecto cierro, por ahora, mi etapa competitiva. El último año mi prioridad ya era el trabajo como entrenador y la preparación olímpica, aunque todavía participaba en algunas carreras de La Grande Course en los Alpes. Ahora sigo entrenando a diario porque es parte de mi vida, pero sin objetivos de competición para los próximos años. Quiero mantener una buena forma física y cuidar mi salud para seguir disfrutando del deporte durante mucho tiempo.
Volviendo a nuestros deportistas, qué te dice el nombre de Ana Alonso.
Ana y yo empezamos a la vez en el esquí de montaña de competición, participamos en nuestro primer Campeonato de Andalucía el mismo fin de semana. Hemos compartido unos diez años de viajes y entrenamientos. Me inspira especialmente su capacidad para levantarse después de cada dificultad y seguir creyendo en sí misma, incluso cuando otras personas no lo hacían. Haber visto tan de cerca todo ese proceso hace que, cuando pienso en ella, sienta sobre todo orgullo e inspiración.

Cómo viviste los momentos de estos Juegos Olímpicos y los logros de la campeona andaluza y española.
Su accidente de bicicleta fue un golpe muy duro para todos los que la queremos. Por eso, verla brillar después en los Juegos Olímpicos fue especialmente emocionante. Tuve la suerte de estar allí, verla meterse en posiciones de podio y poder abrazarla después de cruzar la meta. Fue uno de esos momentos en los que recuerdas todo lo que hay detrás de un resultado y te alegras de corazón por alguien con quien has compartido tanto.
Y surgen más nombres, como Nico Molina, María Ordóñez, Gonzalo Casares, Hada Ruiz, y últimamente Francisco Valenzuela ‘Puche’. Qué nos puedes comentar de ellos.
He tenido la suerte de compartir años de viajes y entrenamientos con ellos. Todos tienen mucho talento, pero también trabajan muy duro a diario, y eso explica hasta dónde están llegando. Siempre es una alegría verlos triunfar y volver a coincidir con ellos en las competiciones, también en las Copas del Mundo. Son jóvenes y creo que todavía tienen mucho que aportar y muchas alegrías que darle al deporte andaluz.

Casi para terminar, qué le dirías a la juventud para que se iniciaran en deportes de montaña, a indagar la naturaleza y el medio ambiente, …
Les diría que se animen a probar y a descubrir la montaña disfrutando de ella. En estos deportes sigue existiendo un compañerismo muy ligado a los valores del montañismo, y eso es algo especial. Además, siempre digo que tenemos el mejor campo de juego del mundo. Somos muy afortunados de poder levantar la mirada durante un entrenamiento y dejarnos impresionar por el lugar en el que estamos. Más allá de competir, esa es una razón enorme para acercarse a la montaña.
Si quieres aportar alguna cuestión que consideres interesante o que quieras resaltar.
Me gustaría agradecer a mi familia, a los compañeros con los que he compartido tantos años de montaña y a los deportistas que han confiado en mí como entrenador. También a la Federación Andaluza por el apoyo en mis primeros pasos. Después, el camino ha tenido etapas muy distintas, y abrirme paso profesionalmente ha requerido mucha iniciativa, formación y confianza en mi manera de trabajar. Me quedo con las personas que han apostado por mí y con todo lo aprendido. Esté donde esté, me sigue haciendo mucha ilusión encontrarme con compañeros andaluces y celebrar sus éxitos.


