Miércoles, 5 de noviembre de 2025
De los ‘ochomiles’ a la gestión del Refugio Picón de Jérez. De gestas en las cumbres más altas del planeta, a poner todos sus conocimientos e ilusión al servicio de montañeros y montañeras en ese maravilloso entorno de Jérez del Marquesado. Fernando Fernández-Vivancos y Pepe Saldaña nos han deleitado con multitud de expediciones alpinísticas y varias cimas de más de 8.000 metros conquistadas. Fernando asegura que desde muy joven sintió “una conexión especial con la montaña”. Pepe comenzó con rutas juntoa amigos “para poco a poco ir aprendiendo, formándome entendiendo que la montaña te enseña valores que no encuentras en otro sitio”. Cimas en el Shisha Pangma, GII, Cho Oyu y Manaslu, siempre sin oxígeno suplementario, y desde 2009 en un equipo de “hermanos” hasta la última, en 2022 con cumbre de Pepe en el Broad Peak. Seis expediciones juntos y solos. Y ahora presentan su nuevo gran reto: “No queremos que sea solo un concepto de refugio como tal, si no que el Refugio Picón de Jérez sea un centro de formación, que la federación lo utilice para sus cursos, que los guías vayan con sus clientes, … Lo hemos adaptado para que se ofrezcan cursos, que se puedan dar proyecciones. Que sea un refugio vivo y familiar”.

Cómo nace vuestra pasión por la montaña.
Fernando: Desde muy joven sentí una conexión especial con la montaña. Crecí mirando Sierra Nevada y soñando con alcanzar esas cumbres. Con el tiempo, esa curiosidad se convirtió en una forma de vida.
Pepe: En mi caso, empecé haciendo rutas por Sierra Nevada con amigos, y poco a poco fui aprendiendo, formándome y entendiendo que la montaña te enseña valores que no encuentras en ningún otro sitio.
Muchos años ya e imagino que habréis practicado casi todas las modalidades del montañismo.
F: Sí, han sido muchos años. Hemos pasado por casi todo: escalada, alpinismo invernal, travesías, esquí de montaña… Todo suma y te prepara para enfrentarte a retos mayores.
P: Cada disciplina aporta algo diferente, pero todas comparten una lección fundamental: el respeto por la montaña. Con los años, la experiencia se convierte en tu mejor aliada; es la que te permite mantener la serenidad en los momentos más duros.
Qué tienen los deportes de montaña, en plena naturaleza, que los diferencian de los demás.
F: La montaña te pone en tu sitio. Te hace humilde. No compites contra nadie, solo contigo mismo.
P: Te da una paz y una conexión con la naturaleza que no encuentras en ningún otro deporte. Allí no hay ruido, no hay distracciones. Solo estás tú, el entorno y tus límites.

En qué momento surge en cada uno esa inquietud por los ‘ochomiles’ y por qué.
F: Después de muchos años escalando y conquistando montañas en distintos lugares del mundo, sentí la necesidad de dar un paso más allá. Los ochomiles representan un desafío total, tanto físico como mental, y enfrentarlos significa poner a prueba tus límites y transformar tu manera de entender la montaña.
P: Mi inquietud por los ochomiles nació cuando Fernando me invitó a acompañarlo al Cho-Oyu. En ese instante sentí que algo se encendía dentro de mí, una mezcla de curiosidad, respeto y fascinación por esas montañas. Hasta entonces, había disfrutado mucho de la montaña, pero no me había planteado ir tan alto. La idea de enfrentarme a un ochomil me hizo ver la escalada desde otra perspectiva: ya no se trataba solo de llegar a la cima, sino de vivir una experiencia límite, de conocer mis propias fronteras físicas y mentales.
Fernando, cimas siempre sin oxígeno suplementario del Shisha Pangma, GII, Cho Oyu y Manaslu, y participado en otras expediciones al K2, Nanga Parbat, Dhaulagiri y Everest. Cómo fueron esas experiencias.
Cada montaña tiene su propia historia y desafío. Subir el Shisha Pangma sin oxígeno suplementario me enseñó a escuchar a mi cuerpo y a respetar cada paso; la altitud y la soledad de sus crestas me hicieron sentir verdaderamente pequeño frente a la inmensidad de la naturaleza.
El Cho Oyu, el Manaslu y el Gasherbrum II, que ascendí acompañado de Pepe, me mostraron la importancia del trabajo en equipo. Cada una presentaba terrenos técnicos y riesgos distintos, pero la coordinación y la confianza mutua nos permitieron superar cada obstáculo; cada metro conquistado se convirtió en un triunfo compartido.
K2: Una montaña que no perdona, pero con vistas que quitan el aliento. Cada paso era un reto y una pequeña victoria.
Nanga Parbat: Pura adrenalina y belleza salvaje; momentos de tensión mezclados con paisajes que parecen de otro mundo.
Dhaulagiri: Imponente, te pone a prueba el cuerpo y mente, pero la sensación de logro al avanzar es increíble.
Finalmente, en el Everest comprendí que cada alpinista enfrenta sus propios límites y que la cima es solo una parte de la experiencia.

Fernando, he dejado como última la del Everest, esa Expedición Andaluza en 2000. Qué recuerdo tienes de ella.
La expedición del 2000 fue una experiencia de gran intensidad, tanto emocional como personalmente. Enfrenté decisiones difíciles y momentos de emoción intensa. Ver a los compañeros alcanzar la cima mientras yo permanecía abajo, aun con fuerzas para intentarlo, se convirtió en una lección profunda sobre el valor en equipo.
Cuándo y cómo se produce el primer encuentro entre Fernando y Pepe.
P: Nos conocimos en actividades por Sierra Nevada. Coincidimos varias veces hasta que empezamos a compartir expediciones y proyectos.
F: Desde el primer momento hubo una conexión. Compartimos la misma forma de entender la montaña, el respeto por ella y por el equipo.
Y a partir de entonces, o desde 2009 en concreto, formáis equipo. Seis expediciones os avalan, cuatro de ellas con cumbre incluida, la última en 2022 con Pepe en la cima del Broad Peak.
F: Sí, llevamos más de una década juntos, y eso crea una confianza que va más allá de lo deportivo. En el Broad Peak tomé la decisión de no seguir a la cumbre; fue una decisión consciente y tranquila.
P: Yo seguí y logré la cima, pero la viví como algo compartido. Cada paso hasta arriba lo di sabiendo que él estaba ahí. Ese es el verdadero sentido del compañerismo.
Os suenan estas frases: “Hermano dos meses de trabajo bien hecho. Desde que empezamos en el valle de Dosai hasta la culminación con la cumbre del Broad. Nunca hubiera hecho está cumbre sin ti …, y bien que lo sabes. Gracias por tu apoyo y confianza”, decía Pepe, mientras que Fernando comentaba “Nazarí team … 2022 un sentimiento de equipo … de compañerismo hasta el límite… Dos meses de mucha y de buena montaña … Y al final, el Broad Peak. Felicidades hermano. Siempre en primera línea contigo”. Lo dicen todo, verdad.
F: Totalmente. Esas palabras resumen dos meses de trabajo, de sacrificio y de amistad.
P: Son frases que nacen del corazón. En la montaña no hay máscaras: lo que dices y sientes allí es auténtico.

Ahora habéis emprendido un nuevo reto: guardar y gestionar el Refugio Postero Alto-Picón de Jérez. Por qué decidís acometer esta ‘aventura’.
F: El refugio es una forma de seguir viviendo la montaña, pero desde otro lugar. Ahora ayudamos a otros a disfrutarla, aprender y hacerlo de forma segura.
P: Queríamos devolverle a la montaña todo lo que nos ha dado.
Cuáles son los objetivos que os planteáis con la gestión del Refugio.
P: Hacer del refugio un lugar vivo, acogedor y útil. Que quien llegue sienta que forma parte de el.
F: Seguir transmitiendo valores: seguridad, respeto y convivencia. Hemos hecho una gran inversión y esfuerzo para mejorar las instalaciones, porque creemos en lo que hacemos. Y bueno, uno de los problemillas que hemos tenido es que nosotros somos alpinistas y sabemos cómo son los refugios. Pero no somos concineros. Así que nos hemos tenido que formar y la guardería también, y de intentar hacer una comida correcta hemos llegado a que la gente la verdad se vaya bastante satisfecha.
Cuál es la concepción de uso del refugio guardado.
F: Es un espacio para todos. No solo para montañeros experimentados, también para quienes se acercan por primera vez. Queremos que sea un refugio referente, porque tiene un campo de juego inmejorable. No queremos que sea solo un concepto de refugio como tal, si no que sea un centro de formación, que la federación lo utilice para sus cursos, que los guías vayan con sus clientes, … Lo hemos adaptado para que se ofrezcan cursos, que se puedan dar proyecciones. Que sea un refugio vivo y familiar.
P: Queremos que sea un punto de encuentro, de descanso y aprendizaje. Un lugar donde siempre encuentres una sonrisa y una buena charla sobre montaña.

Qué servicios se ofertan en el Refugio Picón de Jérez y a quién va encaminado.
P: Ofrecemos alojamiento, comidas, alquiler de material, información sobre rutas y seguridad, y sobre todo, un ambiente familiar.
F: Está pensado para montañeros, senderistas, grupos, o simplemente amantes de la naturaleza que quieren vivir Sierra Nevada de otra forma. Además, la zona del Picón de Jérez es de las zonas más espectaculares de escalada en hielo de Gredos para abajo. Es una zona muy importante, y de ahí que pretendamos darle la mayor difusión posible.
Ahora ha llegado la época otoñal y no muy lejano está el invierno. Imagino que con diferencias de lo ofertado hasta ahora.
F: Sí, el refugio cambia según la estación. En invierno prestamos especial atención a la seguridad, a las condiciones de nieve y al pronóstico meteorológico, para que todos estén protegidos y disfruten sin riesgos. En breve vamos a hacer una gran castañada en el refugio para que la gente vea cómo está de guapo toda la zona en otoño. No sólo merece la pena al alta montaña, sino la baja montaña también.
P: En otoño e invierno, el refugio adquiere un aire aún más montañero. Es el momento ideal para reunirse junto a la chimenea, compartir tertulias y relatos de montaña, y disfrutar de la calidez del interior mientras el frío se cierne afuera.”

Qué le comentaríais a la juventud para que apostaran por los deportes de montaña.
F: Que se formen, que aprendan y que se acerquen a la montaña con respeto.
P: Que descubran que la montaña no es solo deporte, es una escuela de vida. Te enseña a esforzarte, a compartir y a valorar lo esencial.
Por último. ¿Es cierto que en cada cima que habéis logrado hay un ‘trozo’ de Sierra Nevada colocada por vosotros?
Fernando: Siempre llevamos algo de Sierra Nevada con nosotros, aunque no siempre sea físico. Está en el corazón. Aunque, sí que hemos llevado en concreto una pieza de cuarzo que nos prepara Javier Carretero.
Pepe: Cada cima guarda un pedacito simbólico de nuestra sierra; es nuestra manera de expresar gratitud hacia ella.


